El avión Antonov AN 225 visita Chile. No se trata de cualquier cualquier aeronave, sino que de la más grande y especializada en transporte de carga pesada. Figura en el libro Guinness y a donde llega genera expectación por sus dimensiones. 

Hablemos de algunos de los impactantes números del gigante ucraniano. Tiene una longitud de 84 metros, una altura de 18,1 metros y puede transportar 250 mil kilos. Su tren de aterrizaje tiene 32 ruedas y su parte delantera se eleva por completo para facilitar más la carga y descarga. 

Esta joya aeronáutica vive hoy momentos de esplendor y una gran demanda por sus capacidades únicas, sin embargo, no siempre fue así. 

El Antonov AN 225 surgió ante la demanda del programa especial de la Unión Soviética para transportar carga pesada, principalmente el transbordador Burán. Se alcanzaron a construir dos aeronaves, pero sólo una quedó operativa, la que empezó a funcionar en 1988.

Con el colapso de la URSS, los dos Antonov AN 225 quedaron recluidos en un hangar en Kiev. Fueron despojados de sus motores y se evaluó la posibilidad de desmantelarlos para usar sus partes en modelos más pequeños y rentables.

Pero las autoridades ucranianas encontraron que el mercado del transporte de carga demandaba una aeronave de las características de este gigante, así que se fundó la línea de carga Antonov Airlines, que cuenta con cuatro AN 124-100 y tres AN 12, pero su nave estrella es el gigantesco AN 225.

La demanda ha sido importante y el otrora elefante blanco soviético ha encontrado una nueva “vida”. Fue arrendado por el Estado Unidos para transportar ayuda humanitaria a Irak y se mantiene constantemente ocupado gracias al interés frecuente de China y países del Oriente Medio para movilizar gigantescas cargas.

Tal han sido los buenos resultados del AN 225 que países como China estarían interesado en construir naves similares.

 

PUB/AOS