A las 10:03 de la mañana del 10 de septiembre de 1976, los especialistas en el radar sonar del buque destructor Portales detectaron “un eco metálico de proporciones. una vibración que hacía presumir que un submarino rondaba en las cercanías”. Este es el comienzo de una batalla, la primera y la única que ha librado la Armada y que se desarrolló frente a la bahía de Valparaíso, cuya historia es recogida por los periodistas Daniel Avendaño y Mauricio Palma en el libro “El Secreto del Submarino. La Historia Mejor Guardada de la Armada de Chile” (Ediciones B).

La batalla del Marga Marga, como es conocido el episodio dentro de la institución, fue presenciada por cientos de personas de Valparaíso y Viña del Mar, estudiantes de la Escuela Naval, oficiales y altos mandos de la Armada. Fue disfrazada como parte de los ejercicios programados bajo la Operación Unitas entre las fuerzas marítimas de Estados Unidos y de Chile, y escondida bajo el barroso lecho marino de la bahía de Valparaíso.

El libro se sumerge en el contexto histórico de la época para intentar atar los muchos cabos sueltos que aún tiene la historia: el origen peruano del vehículo, sus relaciones con la Unión Soviética y el tensa situación con Chile y los Estados Unidos en plena Guerra Fría.

A 40 años del hecho, aún son muchos los ex miembros de la institución quienes niegan lo sucedido, e incluso dudan de la pericia de los sonaristas del Portales. Pero Avendaño y Palma tuvieron acceso a una grabación hecha por Jorge Sepúlveda Ortiz, en ese entonces comandante del destructor Portales. El registro fue hecho a petición de su hijo, y en él detalla su experiencia del 10 de septiembre de 1976.

Es así que surgen los pormenores de la batalla, siendo el punto álgido el disparo de un torpedo por parte del submarino desconocido al destructor Portales, que lo esquivó gracias a las maniobras de la tripulación, lo que para los autores podría haber cambiado la historia.

Usando el testimonio de Sepúlveda Ortiz como punto de partida, los periodistas investigaron durante 10 años los pormenores de lo sucedido, entrevistándose con altos mandos tanto de la armada chilena como la peruana, e intentando acceder a los archivos clasificados que posee el Archivo de la Armada, donde están las bitácoras históricas de los barcos que han servido a Chile, sin éxito. “Muchos de los ex miembros de la Armada no hablan por mantenerse leales a la institución. Es así, es parte de su formación”, dice Daniel Avendaño.

De todas formas, contaron con testimonios de testigos directos, tanto de la batalla como de las posteriores misiones para ocultar lo sucedido. Además, la aparición de algunas fuentes claves les permitió a los periodistas hacer calzar las piezas del rompecabezas, e incluso les hizo saber la ubicación exacta del naufragio. La intención de los autores, como explica Avendaño, es que al no haber una versión oficial, el lector se forme una propia opinión del origen del submarino detectado. ¿Era peruano? ¿O era soviético?

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