En prisión preventiva quedó el dueño del restorán La Carreta de Padre Hurtado, Luis Eugenio Orellana Marchant, de 71 años, luego de ser formalizado por el femicidio de su pareja Nadia Valeska Pardo Cabezas, de 30, cometido en la madrugada del sábado pasado. 

El sujeto estaba con detención ampliada hasta hoy, a la espera de los resultados de los peritajes de la Brigada de Homicidios de la PDI, y este lunes en la mañana se expusieron en la audiencia de formalización que se realizó en el Juzgado de Garantía de Talagante. 

Entre los antecedentes entregados en la audiencia se incluyeron los videos de seguridad del mismo local, en las que se ve a Orellana con una escopeta y una linterna, luego se produce un corte y finalmente aparece el comerciante junto al cadáver de la mujer que recibió un tiro por la espalda. 

La fiscal Occidente, María Teresa Herrera, formalizó a Orellana por femicidio, porte ilegal de arma y receptación, ya que la escopeta usada en el hecho era robada. Sin embargo, el tribunal estimó que el delito principal fue un homicidio simple. 

Orellana afirmó que mató a su pareja por error, al confundirla con un ladrón. Según dijo, alrededor de las 2 de la madrugada se levantó al escuchar ruidos al interior del local y al ver una silueta entre las sombras, le disparó. La mujer murió en el mismo lugar. 

A pesar de que no hay denuncias de violencia contra la víctima, sus familiares afirmaron que las agresiones eran constantes por parte de Orellana, quien de acuerdo a esta versión es un sujeto asiduo a las armas y al consumo de drogas, al igual que su pareja. 

De hecho, el Sename les había quitado la custodia de sus dos hijos de 12 y 13 años, quienes permanecen internados en un recinto del servicio en La Pintana. A pesar de que se conocían desde hace 15 años, la mujer se había casado con otro sujeto y había vuelto con Orellana hace 6 meses. 

El tribunal decretó un plazo de investigación de cuatro meses y que se realicen exámenes psiquiátricos a Orellana, debido a su comportamiento extraño en la audiencia de formalización. Incluso, se ordenó que abandonara la sala. 

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