De acuerdo al ranking de la consultora inglesa Quacquarelli Symonds (QS), en 2015 la Universidad de Sao Paulo se convirtió en la número uno de América Latina. ¿Cuál es la fórmula que aplican para conseguir estándares tan altos de calidad?

- Esto se debe a factores históricos. La Universidad de Sao Paulo, junto a otras universidades que mantiene el gobierno de Sao Paulo, tenemos un sistema de financiamiento específico que funciona desde hace cerca de 25 años, a lo que se suma que el Estado tiene una agencia de apoyo que distribuye recursos para investigación y da una base competitiva. Por lo tanto, una capacidad significativa de recursos financieros también viene de esta agencia, seguido por un proceso que valoriza los métodos, las cualidades y una progresión dentro de la carrera de los docentes. Y finalmente, lo que nos da un gran valor es que los mejores alumnos son atraídos por nuestra universidad, por lo que se forma un círculo positivo.

- En Chile, el Consejo de Universidades del Estado (Cuech) lucha para que se les brinde mayor realce a los planteles estatales. ¿Usted cree que las universidades estatales deben recibir un trato diferenciado?

- Las universidades estatales son las únicas que pueden conducir una verdadera política de Estado, lo que quiere decir que un gobierno puede designar metas y ellas se ejecutan por las universidades estatales, en áreas como el número de estudiantes atendidos o los procesos para definir ascensos, así como los aspectos de desarrollo para definir o identificar áreas que son prioridades de interés nacional.

- En varios discursos ha mencionado que las universidades estatales deberían actuar en concordancia con los temas productivos del país en que se insertan. ¿Cómo se podría dar eso en Chile?

- Sería la última persona en dar una opinión sobre lo que debe ocurrir en Chile. Pero es claro que lo que nos hace falta son métodos objetivos de lo que se necesita en el país. Por ejemplo, en Brasil son importantes las actividades ligadas a la exportación en el ámbito ganadero, así que se puede fomentar la investigación en esta área.

- En Chile se está implementando la gratuidad universitaria, que ya alcanza a un poco más de 125 mil estudiantes. ¿Cree que la educación debería ser gratuita para todos los estudiantes?

- Por lo menos la universidad pública es gratuita en Brasil. No obstante, estas universidades son capaces de recibir a un número limitado de estudiantes, y los demás son obligados a estudiar en universidades privadas. Como muchos de ellos son pobres y no pueden pagar sus estudios, existe un sistema de financiamiento del Estado. Un principio fundamental debe ser que garantizamos acceso a todos los estudiantes, independientemente de su condición financiera, su raza o su condición social. Esto quiere decir que a todos los estudiantes que quieran estudiar en las universidades el Estado les debe garantizar su acceso.

- ¿Debería haber un tipo de selección de estudiantes?

- Aquí hay puntos de divergencia, porque muchas personas entienden que para tener una mayor justicia social sería necesario que los que pueden pagar paguen. Yo no debo entrar en esta polémica, porque prefiero decir que ninguno debe ser excluido, y para esto hay que tomar medidas para garantizar ese objetivo.