Diez años han transcurrido desde que el Obispo de Rancagua, Alejandro Goic, planteó el debate sobre un monto de $250 mil pesos como un sueldo ético digno para la población más vulnerable de nuestro país. Desde aquella fecha, recién este año podemos hablar de esa cifra como una realidad. Y ha sido la misma autoridad eclesiástica quién en entrevista con el periódico El Encuentro esta jornada, propuso una cifra de $400 mil pesos como lo básico para que una familia pueda vivir con lo mínimo, dado el estándar de vida actual.

Pero, dado el escenario actual de Chile no solo en términos económicos, si no también sociales, ¿Es realmente factible lograr en el corto plazo ese monto? ¿Qué variables debemos considerar?

Alexander Paez, sociólogo de la Fundación Sol cree que es positivo que el Obispo Goic plantee esta cifra, pues abre la discusión sobre el real valor que debería otorgarse al trabajo de los chilenos. En conversación con Publimetro agrega que es parte de la constatación de que en nuestro país existe un alto nivel de desigualdad salarial y de concentración de la riqueza. “En Chile el 1% de las personas más ricas acumulan el 31% de los ingresos totales de la nación. Urge una discusión sobre cuánto vale el trabajo y sobre cuáles son las condiciones básicas y mínimas que sostendrán a gran parte de la población, por eso es bueno que este tema esté en el centro del debate”, explica.

Según cifras que manejan en la Fundación Sol, la mitad de los trabajadores en Chile obtiene menos de $305 mil pesos, lo cual se traduce -según Paez- en que la política del salario mínimo que se implementa en Chile, termina fijando los salarios de la gran mayoría de la gente. “Uno podría decir que $400 mil pesos es una cifra aceptable, pero si uno le pregunta a cualquier economista si él podría vivir con ese dinero, como se lo cuestiona Goic, todos dirían que no. Pero cuando alguien plantea el alza de los salarios mínimo, ahí surgen las dudas, los miedos de cuánto va a afectar el equilibrio macroeconómico y ni siquiera se preguntan acerca de la gran deuda de arrastre que tienen los niveles salariales en Chile”, expone. 

Paez es crítico en su diagnóstico y afirma que “la política del salario mínimo en Chile es de las más restrictivas y menos participativas, al contrario de otros países donde es común que los trabajadores fijen los estándares mínimos que se entregan al nivel de la economía, y de negociación colectiva. En Chile lamentablemente, las instituciones que permitirían el aumento del salario, están coludidas a favor de mantener el salario bajo y eso se sostiene con las políticas sociales localizadas y subsidiarias, como por ejemplo los bonos que intentan mantener cierto ingreso en las familias. Hoy son ellos los que se endeudan para vivir mes a más”.

Respecto a si se podría o no subir el salario ético a la cifra que plantea Montseñor Goic, es claro en decir que debería ser algo urgente y que integrar a los trabajadores en la discusión de la reforma laboral es una variable fundamental.

“Hoy deberíamos tener esa cifra o más. Y también más importante y particular, hoy Chile necesita una negociación colectiva en el más alto nivel que pueda tener. Lo que tenemos es una a nivel de empresas donde la libertad de negociación o los temas que se puedan negociar son muy acotados y lo que necesitamos es lo que tienen otros países como Uruguay, donde más del 90% de la población asalariada negocia colectivamente. Por ejemplo: las trabajadoras de casa particular, tienen negociaciones colectivas con las empleadoras donde discuten cosas tan básicas como su salario mínimo”, reflexiona agregando que “en Chile hay que apuntas a que los trabajadores sean los propios actores que participan activamente en mesas de negociación, ofreciendo una mayor calidad de vida a la gran mayoría. Cualquier política que afecta el ingreso, afecta a la mayoría de los hogares que viven del trabajo, por ende a la mayoría del país aportando a la convivencia democrática y convirtiéndose en un modelo de desarrollo justo y equitativo para todos”.

Por otro lado, la economista de Libertad y Desarrollo María Cecilia Cifuentes, hace énfasis en que es importante distinguir entre lo que es salario e ingreso de un grupo familiar. Aclara que en términos de lo que es el ingreso de un grupo familiar, parece difícil que puedan vivir con una suma inferior al monto que plantea el Obispo Alejandro Goic, pero es clara en decir que hay que considerar que el salario no es la única forma de conseguir cierto nivel de ingreso. “Uno debe pensar que en un grupo familiar más de uno trabaja, por lo que tienen un ingreso superior acumulado bastante superior. Si dos personas trabajan o uno parcialmente y aún así no es factible tener un ingreso de ese monto, se puede pensar en apoyos de subsidios del Estado, con políticas como las que se implementaron hace algunos años atrás en Chile, en el sentido que cuando un grupo familiar no alcanza un determinado nivel de ingreso, el Estado los apoya con un subsidio que se apoya en políticas como el bono al subsidio del trabajo de la mujer, bono por buen rendimiento escolar de los hijos, entre otros”, expone.

La investigadora expone que si hoy reajustáramos el salario mínimo a $400 mil pesos, correspondería a un aumento de 60% del salario mínimo, lo que se podría traducir en que ciertas empresas no podrían enfrentar esa magnitud de aumentos de costos, tendrían que cerrar perdiendo fuentes de trabajo para el país y se dejaría a los trabajadores con poca experiencia o baja escolaridad sin trabajo, bajando su ingreso de los $400 mil pesos a $0.

“No me parece prudente un salario de esa magnitud, porque aunque un grupo seria beneficiado, otro más vulnerable quedaría fuera del mercado laboral. Pero lo que sí podemos hacer para lograr una cifra en ese orden es recuperar el crecimiento económico, pues con uno más alto hay mayor demanda de trabajo, de proyectos e inversión, por ende subirían los salarios”, puntualiza. “Por supuesto, esto debe ir acompañado de buenas políticas de capacitación laboral para grupos con menor escolaridad y más vulnerables, sumado a una mejor calidad de la educación. Ese es el único camino sostenible en el mediano plazo para lograr ese nivel de ingresos como salario ético”, clarifica.

La profesional eso sí, cree que esa realidad se ve lejana por el estado “estancado de la Economía” y lo justifica diciendo que en la historia del salario mínimo, los períodos en que ha subido de forma significativa, y sin afectar los empleos, ha sido por el aumento de la productividad. “Si uno compara el salario mínimo de los 90’s con el actual, en términos reales con moneda del mismo valor, se ha multiplicado 2,5 veces y ha subido en forma importante, aunque todavía efectivamente es bajo si uno lo piensa en términos del costo de la vida.  Pero la verdad, es que hemos logrado esa alza precisamente por que tuvimos una economía que logró crecer en forma sostenida, cosa que en el actual Gobierno se ve amenazada. Así veo muy difícil alcanzar el monto”, agrega.

Finalmente afirma que quizás en diez años "lograremos tener un salario ético de $400 mil pesos, porque la inflación subirá, pero pensando en monedas del mismo valor, tendrían que recuperarse las tasas de crecimiento del 5% y tendrían que existir políticas de capacitación laboral, lo cual hoy no es prioridad”.

PB/MC