“Donde caben 20, pueden amanecer 40, y los pacientes nunca tienen cupo de atención antes de 6 horas. Incluso 24 horas cuando hay colapso”. Así describe Gladys Manríquez, dirigenta de los funcionarios del hospital Padre Hurtado, en San Ramón, las difíciles condiciones que viven por estos días varios centros asistenciales públicos en la capital.

De acuerdo a lo que denuncian directivos del personal hospitalario, este escenario de atochamiento de pacientes se repite en los hospitales San José, San Juan de Dios y Sótero del Río. Distintos actores vinculados a los servicios de salud capitalinos explicaron a Publimetro que el estado de colapso que aqueja al sistema es un fenómeno crónico y ha puesto en jaque la capacidad sanitaria disponible en Santiago. 

Desde el Ministerio de Salud han explicado que la situación actual se relaciona con un segundo “peak” de enfermedades respiratorias en la capital. Sin embargo, los funcionarios descartan esa hipótesis y afirman que la situación sobrepasa cualquier periodo o crisis epidemiológica.

Para Roxana Guajardo, presidenta de la Federación Nacional de Profesionales Universitarios de los Servicios de Salud (Fenpruss) en el Hospital Sótero del Río, “la red completa es la que está colapsada”.  

“Tu vas al Sótero del Río y en los box de atención tienes pacientes en camillas y sillas, esperando exámenes, hospitalización y tratamientos”, describió.

Gladys Ibáñez, dirigente del Hospital San José, primer establecimiento que denunció el hacinamiento el pasado 2 de agosto, afirmó que lo ocurrido “no es un caso puntual, como manifestó la ministra Carmen Castillo. Todos los días amanecen 40, 45 pacientes hospitalizados en camillas”, denunció. 

Esta semana se produjo, según funcionarios, una situación similar en el Hospital San Juan de Dios. Rodrigo Gruebler, coordinador de Fenpruss en ese recinto, coincidió en que “esta situación se viene reiterando”. 

“El lunes colapsó, pero llevamos dos meses y las consultas respiratorias aportaron el mínimo en todo esto. No tiene relación con eso, es algo que se viene trayendo desde antes”, sostuvo. 

“Es un super mal planteamiento decir que esto es un hecho puntual. Todo el año ocurre lo mismo. Históricamente se ha ido flexibilizando más la instalación de pacientes en condiciones indignas. Hasta cuatro días en pasillos y hospitalizados en sillas y además sin comida”, afirmó Izkia Siches, presidenta regional del Colegio Médico. 

A la hora de buscar una salida a este complejo escenario, Dino Rossinelli, vicepresidente nacional de Fenpruss, admitió que “cualquier tipo de solución va a ser paliativa y no va a dar respuesta a lo que necesita la situación”.

“Los dineros que se aportan desde el nivel central no son los suficientes. Terminamos, como Estado, comprando servicios a privados por un precio al menos tres veces mayor y gastando el dinero que no tenemos”, sentenció Rossinelli . 

Desde el Gobierno, la ministra de Salud reconoció el colapso y admitió que en general todos los recintos hospitalarios de la región “tienen que dejar pacientes en observación para luego redestinarlos”, indicó. 

“Tenemos una unidad de gestión de camas críticas para poder trasladar pacientes cuando no contamos con espacio en nuestro sistema”, explicó Castillo.

Por su parte, la Subsecretaria de Redes Asistenciales, Gisela Alarcón, aseguró estar haciendo “una revisión completa de todo el modelo de atención, para plantear estrategias de corto, mediano y largo plazo. Es una situación que no se resuelve en uno, dos o tres años”, aseveró. Sin embargo, valoró que se ha mantenido la atención. “El paciente está siendo atendido”, argumentó. 

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