Es un tema que se viene discutiendo hace años y que esta semana comenzó a ver la luz. Con el aumento de niños con enfermedades graves, el debate sobre cómo sus padres pueden apoyarlos sin necesariamente tener que pedir licencias o perder el trabajo, ha tomado cada vez más vuelo.

La Comisión de Salud del Senado lleva un tiempo trabajando en un proyecto que busca crear un seguro dirigido a los progenitores que se encuentren en una situación de este tipo, el cual en este momento espera que se apruebe su financiamiento por parte del Ministerio de Hacienda, para seguir su camino en el Congreso. Este proyecto ha sido impulsado por ministras como Javiera Blanco y Ximena Rincón, la senadora Carolina Goic y la diputa Karla Rubilar, entre otros.

“Seguro Solidario para el Acompañamiento del Niño y Niña" (SANNA), es el nombre que recibe esta iniciativa que protege a los padres de menores que sufran accidentes o enfermedades que requieran un cuidado especial, el cual será administrado por una entidad que se crearía en el Ministerio de Salud y debería ser idealmente legislado al terminar la reforma laboral. 

El permiso consideraría 90 días de ausencia laboral, los cuáles podrían ampliarse hasta a 180 días si se hace un acompañamiento por media jornada con permiso médico, y los cuáles podrían ser 90 más sin sueldo. A eso se le suma un subsidio de 73,2UF ($1.883.809) que serían un subsidio para ese período, y el cual se financiaría con una cotización de 0,06% de las remuneraciones imponibles de los trabajadores y en el caso de los cargos dependientes, se distribuye entre empleador y trabajador.

¿Peor es Nada?

Para María Josefina Rojas, Presidenta de “Sin Licencia para Cuidar” esta iniciativa "es un gran paso tras seis años luchando por poder subvencionar y ayudar a los padres en un momento tan complicado como es afrontar una enfermedad catastrófica en sus hijos”.

María Josefina afirma que a pesar de que es un “paso que da el Gobierno, donde todos los parlamentarios, independiente del color político, están de acuerdo”, cree que “igual es muy pobre en términos de plazo y montos”. “Quizás mucha gente va a decir por qué me sacan plata a mí y no lo subvenciona el Estado. Ellos también deben pensar que esa ayuda podrían necesitarla ellos mismos también en algún momento”, agrega.

Por otro lado Juan Smith -padre de León Smith, quien espera un trasplante de corazón- cree que “es un paso positivo, pero que lo lamentable es que estas medidas no se hacen cargo de forma igualitaria para toda la población”. Esto se explicaría en que Smith cree que la clase media es olvidada al momento de acordar los montos

“Estoy convencido de que la mejora de mi hijo ha sido gracias a que ambos padres hemos podido estar junto a él cuando despierta y cuando duerme. Él sufre de depresión a su corta edad y sin nuestro apoyo su recuperación sería más difícil”, expresa.  

Tatiana Sepúlveda es parte de las “Oncomamas” del Hospital UC, y tuvo que venirse desde Copiapó por la enfermedad de su hijo tras perderlo todo en el aluvión. Hoy vive en Santiago e intenta empezar su vida de nuevo paralelamente en Coquimbo con su nuevo hogar, a pesar de que sigue con licencias impagas hace cuatro meses. Ella cree que los plazos no son suficientes “90 días papá y 90 días mamá no funciona en la práctica. Te demoras 4 meses en conocer horarios, protocolos, secuelas, conocer enfermeras, ¿Cómo vas a lograr eso y luego el otro a aprender todo de nuevo?”, se pregunta.

La mujer además afirma que aunque los montos están ajustados a los topes, como una licencia cualquiera, el problema más grande sería que “esperan que el empleador aporte una mitad a ese seguro y eso lo veo difícil”.

Finalmente agrega que esperan como grupo una reunión con el Ministro de Hacienda, pero que lo triste es que "algunos esperan que nosotros hagamos lobby con los empresarios y es harta pega para nosotros. Es lamentable porque entramos en un terreno político y el cáncer no distingue color político”.

PB/MC