“Explosión” de microalgas
La marea roja se origina por la masiva proliferación de microalgas (dinoflagelados o Pyrrhophyta), específicamente Alexandrium catenella. Son organismos unicelulares que poseen clorofila, como las plantas, así que son capaces de crear su propio alimento a partir de la luz del sol. “Lo que hacen estas microalgas es dividirse, y en algunas ocasiones pueden alcanzar concentraciones muy elevadas en el agua. Estamos hablando de más de 5.000 tipos distintos, de las cuales casi 400 tipos podrían proliferar, crecer o dividirse”, lo que explicaría esta masiva explosión, en palabras de Santibañez.

¿Por qué es roja?
A diferencia de la clorofila, el compuesto fotosintético verde de las plantas terrestres, estos microorganismos emplean un compuesto pigmentado rojo con el mismo fin: captar la energía del Sol  para alimentarse. “Algunas de ellas tienen pigmentos pardos, carotenos, y eso tiñe el agua. Además, hay otras que simplemente no tienen y otras que tienen clorofila. Tenemos que considerar que logran teñir el agua de mar porque generalmente alcanzan una concentración de 1 millón de células por litro de agua”, precisa el experto.

Venenos
Los dinoflagelados producen metabolitos (compuestos derivados de sus procesos vitales) que son tóxicos para el ser humano, como el Veneno Paralítico de Mariscos (VPM), el Veneno Diarreico de Mariscos (VDM) y el ácido domoico o Veneno Amnésico de Mariscos (VAM), este último con graves efectos neurológicos. Dichas toxinas se acumulan en los mariscos que se alimentan de las microalgas. “Efectivamente, dentro de estas microalgas hay que identificar distintos grupos: dinoflagelados, diatomeas y las cianobacterias. Dentro de ellas, productoras de toxinas hay en los tres grupos, pero el mecanismo y la razón por la cual producen el veneno no está científicamente esclarecido y eso es sujeto de estudio actualmente”, acota.

¿Prosperan en presencia de peces muertos?
Las microalgas son autótrofas, es decir, producen su alimento gracias al Sol, el agua y elementos inorgánicos en ella. Las condiciones que determinan una explosión o “bloom” tienen que ver con determinadas condiciones de iluminación solar y temperatura marina, entre otros. No obstante, procesos de eutrofización -presencia de nitrógeno derivado de actividades humanas- pueden favorecer el crecimiento de las algas.

Es un argumento que comparte el biólogo marino de la Universidad de Concepción, aunque señala que “establecer esa relación involucra hacer experimentos. Por lo tanto, hoy es difícil establecer una conclusión con esas características”, en relación con el reciente vertido de toneladas de salmones muertos al mar. Sin embargo, señala que “si bien están relacionados porque la mortandad de estos peces se produjo por el crecimiento desproporcionado de un alga, esta marea roja venía desarrollándose con posterioridad a ese episodio. Por ello, no creo que  haya una relación entre ambos fenómenos”.

Lo que si destaca Santibáñez, es que a nivel mundial "el crecimiento de las mareas rojas está asociado al efecto de los humanos sobre los ecosistemas, y particularmente al efecto de las industrias que tienen que ver con el cultivo de organismos marinos”.

“El Niño”, posible culpable
Uno de los principales “responsables” al que apuntan los científicos es el fenómeno de El Niño, uno de los más intensos registrados en los últimos 50 años, y que origina la elevación de las temperaturas marinas, entre otros efectos. “Hay que entender que en el océano en general este tipo de fenómenos no responde a un único factor. Sí o sí, cuando el fenómeno de El Niño se desarrolla tiene un efecto en el ecosistema, y este fenómeno afecta a toda la costa chilena incluyendo los canales del sur hasta la X Región. Un evento de las características como las que se desarrollan en 2015 y lo que va de 2016, que incluso ha sido denominado como 'El Niño Godzilla' por su intensidad, es probable que influya en la marea roja, y no podemos descartar que un fenómeno de estas características haya sido un contribuyente al crecimiento desproporcionado de las algas en general”.

¿Cocinar los mariscos elimina el peligro?
En ningún caso. Las toxinas acumuladas en los organismos marinos resisten muy altas temperaturas, por lo que la cocción no las destruye. El biólogo marino es enfático en señalar que “al cocinar los mariscos no se eliminan estas neurotoxinas. La cocción garantiza la eliminación de otro tipo de infecciones, pero no a eliminar las toxinas, así que al decretarse veda por marea roja lo recomendable a toda la población es a no consumir mariscos hasta que la autoridad levante esta prohibición”.

PUB/FD