El Senado aprobó el veto presidencial a algunos aspectos de la reforma laboral, con el fin de equilibrar las relaciones entre trabajadores y empleadores, según el mensaje del Ejecutivo. 

Más temprano, la iniciativa del Gobierno fue aprobada por la Cámara de Diputados. Con su despacho en el Senado, el veto quedó en condiciones de ser promulgado, pero previamente deberá pasar por el Tribunal Constitucional. 

Tal como explicó la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, "la decisión del Tribunal Constitucional (TC) de declarar como inconstitucional las normas referidas a la titularidad sindical, hacía necesario revisar las restantes disposiciones, porque aquí se regula el sistema de relaciones laborales y no normas aisladas y era necesario el veto para reequilibrar esta situación". 

En ese sentido, según el Gobierno, la supresión de las normas de titularidad sindical desequilibra el sistema propuesto de negociación de pactos sobre condiciones especiales de trabajo, como son la distribución de las jornadas de trabajo o el tiempo de preparación para trabajar. 

Por ello, añadió el Gobierno, para restablecer dicho equilibrio en las relaciones entre trabajadores y empresarios, se hizo indispensable revisar las normas de quórum de negociación y eliminar tres de los cinco pactos de adaptabilidad contemplados en el proyecto aprobado previamente por el Congreso. 

Los tres pactos eliminados corresponden a los que permitían pactar sistemas excepcionales de jornada de trabajo y descanso; los de horas extraordinarias y los referidos al sobre tiempo de preparación para trabajar y jornada pasiva. 

En la sesión, los senadores Andrés Allamand (RN) y Hernán Larraín (UDI) anunciaron reserva de constitucionalidad.  

PUB/SVM