Este martes el Senado aprobó por 26 votos a favor y dos abstenciones el informe que el pasado lunes envió la Comisión Mixta de Presupuesto, donde se acordó que se realizarían cambios a la glosa de gratuidad. 

El despacho de la propuesta se logró gracias a un acuerdo del sector oficialista tanto de los diputados como del Senado con el grupo de parlamentarios de Chile Vamos, quienes dejaron de manifiesto que para dar el vamos al entonces proyecto, tenían que aprobar el aumento de becas. 

La propuesta aprobada tanto por el Senado como por la Cámara de Diputados, contempla la entrega de 3.500 Becas Bicentenario a planteles privados, los que deben cumplir con los requisitos de cuatro años de acreditación y contar con el 80% de sus alumnos con un puntaje ponderado superior a 450 puntos. 

Junto con el aumento de las becas, se redefinieron los montos para las tres Becas Nuevo Milenio: la primera es para planteles con dos años de acreditación y recibirán $600 mil, la segunda para planteles con tres años de acreditación y recibirán un monto de $860 mil, para terminar con la tercera para cuatro años o más de $900 mil. 

Además de las becas, se incrementó el aporte basal a las universidades estatales en $3.500 millones, los que se suman a los ya entregados $6 mil millones que establecía el presupuesto. 

Luego de ser despachada la ley, el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, sostuvo que se logró un gran avance para los alumnos vulnerables lo que debe ser el foco. 

“Acordamos algo que no es perfecto para nadie, porque todos tenemos que ceder un poco, logramos proteger cosas fundamentales como tener alumnos vulnerables que estudian en CFT e IP con gratuidad ese es el gran paso de avance, todo el resto de las cosas, que las becas subieron y otras bajaron, que hay lucro o no hay lucro en una universidad específica son accesorias al punto principal”, señaló. 

Frente al mecanismo que se utiliza para dar el vamos a la gratuidad en la educación superior, el investigador de la Facultad de Educación UC, Andrés Bernasconi, señala que no es el mejor método y se necesita una ley permanente. 

“El mecanismo de legislación vía ley de presupuesto y glosa hace que se tenga que legislar muy apresuradamente, lo más probable es que el próximo año vamos a estar en la misma situación, no a través de la ley permanente como se debería hacer ya que permite que haya una discusión bien pensada para evaluar bien los impactos con un consenso político”, expresó.