Tras conocerse las intenciones del presidente  Evo Morales de presentar una nueva demanda contra Chile por el uso de las aguas del río Silala, las reacciones en nuestro país no se hicieron esperar, a tal punto que la propia Presidenta Bachelet anunció que contrademandaría

El canciller boliviano, David Choquehuanca, señaló sobre este tema que “Bolivia tiene el derecho de reclamar y ejercer soberanía sobre los recursos naturales que nos pertenecen, por ello se harán todos los estudios necesarios, así como se lo hizo para la demanda marítima”, según publica el sitio oficial de la Cancillería de Bolivia. 

Agregó que para ello, antes de concretarse la presentación de esta nueva demanda ante al Corte Interamericana de Justicia, “se debe estudiar toda la información histórica sobre las aguas del Silala”.

Sin embargo, no todo es unidad al interior de la clase política boliviana, ya que el senador por Cochabamba Arturo Murillo, que milita en el partido de oposición al gobierno de Evo Morales, Unidad Demócrata, señala en diálogo con Publimetro que el anuncio del presidente boliviano responde a “una estrategia para tapar el escándalo de posible tráfico de influencias y corrupción que tiene el gobierno, tratando de cambiar la dirección de lo que está mirando la gente”. 

Murillo agrega que el tema de las aguas del Silala es un poco más complejo de lo que Morales plantea, “porque hace un tiempo atrás ante la ONU, el presidente declaró que el agua es un bien de la humanidad que no debe tener costo y debe ser protegido como un bien mayor, por lo que ponernos a pelear ahora por el agua es poco consecuente y contradictorio con su discurso, además que el presidente queda como un demagogo ante el pueblo de Bolivia”. 

El jefe de la bancada de senadores de Unidad Demócrata, concluye que “los bolivianos debemos estar enfocados en el tema del mar y, más allá de lo que diga La Haya, debemos buscar soluciones diplomáticas con los hermanos chilenos, buscando avanzar dialogando y no buscando confrontaciones que se nota son para tapar otros problemas mayores”. 

Análisis de Andrés Guzmán Escobari, experto boliviano en conflictos Chile - Bolivia.

Los argumentos están centrados en que esas aguas han sido canalizadas artificialmente hacia Chile, tal como se puede apreciar en terreno, lo que demuestra que hubo una intervención humana en territorio boliviano que conduce esas aguas a territorio chileno. 

Otro argumento es que en 1908 la empresa privada de Ferrocarriles y el Salitre de Antofagasta hizo una solicitud de concesión para la utilización de esas aguas, lo que demuestra que estas aguas no eran totalmente chilenas. 

Con estos argumentos se sostiene el hecho de que actualmente fluyen más de 200 litros por segundo hacia Chile y Bolivia no recibe ninguna contraprestación o pago porque, aún en el caso en que fuese un río, el Estado del curso inferior del río sólo puede utilizar el 50% de las aguas de ese río, si es que fuese un río. 

Me parece absurdo que Chile contrademande a Bolivia, porque el benefiicario de esas aguas siempre ha sido Chile, Bolivia no utiliza esas aguas, es el país afectado, y en el caso que fuese un río, de todas maneras Chile debería pagar por el caudal que supere ese 50%, y si Chile hace esto, la corte con mayor razón fallará a favor del país afectado y no al que está usufructuando de las aguas, que claramente es Chile.