Erasmo Moena Pinto, el sujeto conocido como el "sicópata de Placilla" tras asesinar y violar a dos mujeres el 2010, reveló detalles de ambos crímenes, además de asegurar que se siente "un monstruo" debido a su actuar.

En entrevista con "La Mañana de Chilevisión", relató cómo ofreció un trabajo falso a dos mujeres mediante engaños para luego cometer los delitos por los que se encuentra cumpliendo presidio perpetuo en la cárcel de Valparaíso.

Las dos víctimas buscaban trabajos y se ofrecían como secretarias. Una amiga de ellas que ya había encontrado un lugar donde desempeñarse, fue contactada por un hombre que le dijo que era un gerente de una empresa maderera de la Región de Valparaíso y que buscaba una profesional, por lo que ella le dio el dato de Loreto López Fernández (36) y Andrea Huape Pinto (43), las cuales recibieron el llamado de Moena.

El recluso señaló que él se compró un teléfono "y empecé a llamar, a contactar. De repente una me dijo 'no si ya tengo trabajo ya, pero gano tanto, ¿y cuánto podría ganar?'. La cosa es que empezó un diálogo y ahí me entretuve porque tenía a alguien con quién conversar. No tenía amigas ni amigos, era solo. Empezamos a entrar en algo más social y le dije 'ya bueno, entonces quedamos en eso' y ahí colgué no más, di esa llamada por muerta, hasta que un día me llaman por teléfono y apareció la primera, Loreto".

"Yo nunca pensé cómo personas con criterio formado, si una tenía 39 y la otra 41, iban a venir a pegarse el pique. Yo lo encontré ilógico y ahí empezó lo ilógico que empecé a hacer yo", afirmó el sujeto, agregando que "vinieron desde Santiago a ver algo que era demasiado bueno por teléfono. Yo no me dejaría convencer por nadie por teléfono".

La primera víctima llegó a Viña del Mar a reunirse con el hombre y él logró llevarla hasta una quebrada de Placilla en donde cometió el crimen: "Fui sorprendido a la entrevista con ella, pero no sé, se fueron dando las cosas, una llevó a la otra, y de repente llegó un momento en que me veo en la cárcel, cuando me veo algo atrapado y me tuve que deshacer de ella, me vi atrapado. No supe como zafarme de ella, de decirle 'no, si es una broma no más'. Me vi tan atrapado que hice lo único que hice toda mi vida, deshacerme de todo lo que me estorba, y en ese momento ella me estorbaba".

"En ese momento no me dio nada, porque era yo o yo no más(...) es como que yo me desdoblara y el que está actuando es otra persona", especificó.

Posteriormente llegó su segunda víctima. "Vino por la misma llamada, que era por la misma persona, y ahí ya se me achicó el mundo".

Moena confesó al medio su sentir en la actualidad tras los delitos que cometió. "Me provoca ruido el no saber porqué tengo esta falta de empatía con el resto de las personas. Quiero saber qué es lo que tengo, si es un daño en mi cerebro o está en mi ADN que soy así. Quiero que alguien me diga, si es una cosa que para mi me ha causado pena por ser como soy", expresó.

En ese sentido, admitió sentirse "un monstruo, peor que Hannibal Lecter en la película del Silencio de los inocentes".

De igual manera, reveló que "no creo en el arrepentimiento. Si me arrepintiera, no habría venido a esta entrevista. Para mí existe el arrepentimiento antes de, pero después sólo existe no cometer errores".

Cabe mencionar que el hombre había estado anteriormente en la cárcel por otros delitos, saliendo libre meses antes de cometer los dos homicidios.

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