Hasta marzo de 2015, Mauricio Valero y Natalia Compagnon hablaban varias veces a la semana por teléfono. Los dueños de Caval se comunicaban en términos amables e incluso, se trataban de “Nata” y “Valero” el uno con el otro. Y esto quedó al descubierto luego que la Fiscalía asegurara que el celular de él fue intervenido a propósito de la investigación que se lleva adelante por el caso de la compra de terrenos en Machalí. 

“Estamos en una pecera, Valero, eso es lo único que te voy a transmitir”, fue una de las llamadas que mantuvieron ambos dueños de Caval. Según informa La Tercera, fueron al menos 28 conversaciones las interceptadas entre marzo y abril de 2015 y todas fueron transcritas, para agilizar así la investigación del caso. 

Sin embargo, pese al tono amistoso que utilizaban ambos para comunicarse entre sí, al menos las palabras de Mauricio Valero respecto a su socia cambiaron cuando le tocó declarar ante la fiscalía. Ahí, mayormente, la responsabilizó a ella de gestionar los acuerdos con los que la empresa conseguía.

“El 2011 fue un año de inversión, no tuve ingresos, decidí dedicarme a tres nichos, lo inmobiliario, tecnologías de innovación y el mercado de minería. Esto se lo comenté a Natalia y ella me dijo que quería que trabajáramos juntos, lo que me pareció atractivo pues ella era muy hábil para conseguir clientes”, dijo en su declaración. 

Valero explica que la conoció gracias a un tío Natalia, llamado Waldo Rojas. Ahí fue cuando habrían iniciado su relación de amistad. 

Respecto a lo judicial, el socio de Compangon aseguró que el primer contrato de Caval se consiguió por unos $1.200 millones con Gonzalo Vial, quien habría sido el primer cliente de la empresa. 

Tras ello ocurre el negocio en Machalí que es el que se está investigando. Ahí dice que Juan Díaz fue quien ofreció el acuerdo pues “tenía expectativas de rentabilizar eso”. 

“Una vez tomada la decisión de realizar el proyecto se realizaron varias reuniones con Patricio Cordero y Díaz. Natalia no participó mucho, pero se encargó de ver la forma de conseguir el financiamiento”, agregó.

Y esa forma de financiamiento fue el préstamo que consiguió en el Banco de Chile por $6.500 millones. 

“Al Banco de Chile le pagamos $ 7 mil millones entre intereses, capital y préstamos colaterales que tomamos los socios; se realizó una transacción con Silca por $ 1.260 millones; se pagaron préstamos a los bancos por $ 380 millones; se imputaron $ 220 millones en impuestos y se pagaron $ 150 millones de compromisos de los socios con los bancos”, precisó Valero. 

Compagnon sobre su socio

Por otra parte, también se conocieron las declaraciones de Natalia Compagino, quien también desplazó algunas responsabilidades indicando que su socio, Mauricio Valero, hizo gestiones para evadir los impuestos y que, en definitiva, originan la querella del SII.


“Yo no fui informada de las supuestas asesorías”, dijo Compagnon agregando que “ignoro si los servicios supuestamente contratados a Lo Beltrán fueron efectivamente realizados, y si aquello no fue así y tuvo otro motivo, el único que sabe esa respuesta por Caval es Mauricio Valero”.

Respecto a los acuerdos entre Caval y Saydex, afirmó que “eran negociaciones que llevaba adelante Mauricio de manera personal, y en las que yo no intervine nunca”.

Finalmente, también dijo desconocer otras materias, como los honorarios que habría recibido Juan Díaz o bien, de la relación que tenía este con Herman Chadwick Larraín.

“Yo ignoro las vinculaciones de Mauricio Valero con Juan Díaz, en reuniones en las que yo no asistí (...) El manejo financiero y económico de Caval estaba encargado a Mauricio, él era quien giraba los cheques y quien manejaba la cuenta corriente. Yo mantenía plena confianza en su gestión”, dijo en su declaración judicial.

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