Los gatos son animales bastante indendientes e incluso con sus dueños tienen conductas que pueden ser calificadas como frías o egoístas. Una situación que de acuerdo con el estudio realizado por el doctor Wesley Warren de la Universidad de Washington en St. Lois, Estados Unidos, tiene que ver con que los felinos nunca fueron totalmente domesticados.

A diferencia de los perros, los gatos empezaron a convivir con los hombres hace unos 9 mil años, mientras que los primeros forman parte de las civilizaciones desde hace 17 mil años.

Esa situación, permite entonces entender que los felinos domésticos comparten mucha de su herencia genética con sus parientes salvajes, lo que quedó demostrado en el estudio de Warren.

El trabajo, que reproduce BBC Mundo, revisó las diferencias de ADN de los gastos salvajes y los domesticados, concluyendo que las diferencias son escasas.

A los resultados del estudio se suma el análisis realizado por el profesor Dennis C. Turner, Director del Instituto de Etología Aplicada y Psicología Animal de Suiza y autor de "El Gato Doméstico, Biología de su comportamiento", quien asegura que en sus primeros acercamientos con los humanos, los gatos fueron útiles para cazar ratas y ratones y no hubo una intención de transformarlos en animales sociables, leales y obedientes como a los perros.

Otra razón fundamental que explica el aparente "egoísmo" de los gatos, según el Profesor Turner, tiene que ver con la forma en que los humanos facilitaron la reproducción de determinadas razas que tenían rasgos que los hacían más afines al hombre.

Finalmente, la conclusión del estudio del profesor Turner establece que los gatos "definitivamente no son egoístas” sino que retuvieron su independencia a través del tiempo.

PUB/NL