El tránsito de embarcaciones entre los fiordos que acompañan el extenso territorio de la Patagonia chilena es una experiencia cotidiana para cientos de chilenos que hacen patria en el extremo sur de nuestro país. La crudeza del clima y las aguas junto a la lejanía existente de los centros urbanos obliga a estas personas a enfrentarse a diario con el Estrecho de Magallanes. Pese a lo valorable de aquello, esta vez el paso bioceánico les jugó una mala pasada a cinco personas que a bordo de la barcaza Valentina intentaban llegar desde la isla Capitán Aracena, muy cercana a la reconocida Isla Dawson, a Punta Arenas. 

Este sábado personal de la Armada encontraba en las aguas australes del paso Froward dos cuerpos. El transcurso de las horas evidenciaban que la barcaza no había llegado a destino, e hizo suponer lo peor para sus pasajeros y tripulantes.

Ya en domingo, y mediante un fuerte operativo de búsqueda en la zona, se hallaron dos nuevos cadáveres. Al mismo tiempo, en la capital de Magallanes se confirmaba lo peor a las familias de quienes subieron en la embarcación. Se identificaron los restos de aquellas primeras víctimas y se demostraba que correspondían a quienes iban a bordo. Los restos descubiertos en primera instancia eran Carlos Yáñez Colillanca, de 26 años, maquinista de nave menor, y Ricardo del Carmen Salazar Muñoz, de 50 años. 

Durante este lunes se espera confirmar la identidad de las dos personas encontradas sin vida el domingo, mientras que continuarán las búsquedas del quinto y último desaparecido. 

PUB/SVM