El día lunes 13 de junio, Miti Santibañez (23) -estudiante de enfermería- quedó de juntarse con una amiga en el centro de Talca, para acompañarla a pagar unas cuentas en una multi tienda.

La joven iba en camino cuando se topó con un hombre que vendía cafés y le pidió que le comprara uno porque "estaba cansado y quería irse pronto a su casa". Miti accedió y le compró uno, alejándose de a poco mientras asegura que el hombre le gritaba algunos "piropos inapropiados, pero nada fuera de lo común".

"Lo vi y se veía humilde y muy amable. Decidí ayudarlo y cuando me fui comenzó a gritarme cosas. Lo que me decía no era de alto calibre, ninguna propuesta sexual explícita así que decidí ignorarlo. El café estaba tibio así que esperé que se enfriara un poco mientras seguía caminando y me tomé todo el vaso", relata a Publimetro.

Lo que sucedió después Miti solo lo ha podido reproducir a través del relato de algunas testigos, su madre y los profesionales de la salud que la atendieron. En el trayecto Miti empezó a sentirse mal y tuvo ganas de vomitar, pero no pudo. Se juntó con su amiga durante breves 15 minutos y decidió llamar a su mamá para que la fuera a buscar porque se sentía rara. La esperó sentada y cuando se puso de pie para reunirse y comenzó a caminar fue cuando se desvaneció junto a un poste. "Ahí sentí que se me movió todo, alcancé a avanzar solo dos cuadras y ya no supe nada más", agrega.

Ahí, un extranjero se acercó a ayudarla. La tomó en brazos al ver que le costaba hilar las frases y deliraba y la acercó a un paradero de micro, donde la joven no se podía ni mantener sentada. "Yo solo repetía que llamaran a mi mamá y a los carabineros, pero no me podía ni las piernas. Este extranjero me pidió mi celular, ofreciendo llevarme a algún servicio de salud, pero yo no sé por qué no quise pasárselo entre lo inconsciente que estaba", explica.

Todo lo que vivió la joven en esos minutos, lo sabe con certeza gracias a un grupo de mujeres que vieron lo que pasó, y la contactaron por Facebook. Al desconfiar de este extranjero, se quedaron junto a la estudiante de enfermería para ayudarla y llamaron a Carabineros. Una de ellas era paramédico y le tomó los signos vitales hasta que la madre de la joven la llamó y entre todas le informaron dónde se encontraba su hija.

"Yo jamás me imaginé que me seguían, siempre pensé que me ayudaban, pero en el momento si tuve algo de consciencia de que fue algo que había en ese café que había tomado, porque no había ingerido nada más. Cuando llegó Carabineros, el extranjero rápidamente se fue, eso lo sé por lo que me contaron estas niñas. Ahí la que es paramédico les dijo que yo por mis signos estaba completamente drogada y que me llevaran rápido a algún centro médico", relata la joven.

El encuentro con la "Burundanga"

Al llegar al servicio de urgencias del Sapu, Miti fue atendida por una doctora colombiana que, por suerte, tenía amplio conocimiento de la escopolamina, una droga que es más ampliamente conocida como Burundanga y que en el último tiempo se ha hecho más conocida por su efecto inmediato para "adormecer" a quienes la consumen -incluso al contacto directo- y por su uso para delitos como robo, violación, incluso homicidios.

"Ella sabía mucho de los efectos, síntomas y me diagnóstico con intoxicación por esta droga. Yo ahí asimilé todo. Cuando recobré el conocimiento, y fui esa misma noche a hacer la denuncia en Carabineros, recién le tomé el peso a todo lo que me había pasado y lo aterricé a los hechos", explica Miti agregando que Carabineros le explicó que esto "ya había sucedido antes y que estos tipos actuaban en conjunto, que uno drogaba a la víctima, otro la sigue hasta que no pueda caminar más, le ofrece ayuda, le pide el celular para que no se pueda comunicar con nadie y luego la lleva a otro lado para violar e incluso matar a sus víctimas".

La joven puso la denuncia en la 3a Comisaría de Carabineros de Talca, desde donde confirman a Publimetro este caso, pero sin poder confirmar otros casos similares. Por su parte la afectada, fue enfática en hacerse todos los exámenes correspondientes en dos clínicas privadas -donde no tenían cómo hacerle los exámenes necesarios y le recomendaron quedar hospitalizada- y también posteriormente hoy en el Instituto Médico Legal, donde le hicieron exámenes de sangre y toxicológicos. 

"Fue desesperante estar así, no poder moverte, no responder a los estímulos. Los Carabineros me tomaron en el auto todas las declaraciones y me encargué enfáticamente de hacer la denuncia con mis diagnósticos. Luego me encargué de hacerlo público, porque esto no puede pasarle a nadie más, ni a una mujer, hombre o niño", afirma enfática.

A Miti luego de compartir su historia en su Facebook personal, la cual ha sido difundida en redes sociales más de 32 mil veces, le han ofrecido ayuda sicológica de parte del Sernam. También apoyo legal por si quisiera poner una medida de protección al haberse expuesto públicamente al contar su historia, entre otras.

Hoy, ya más repuesta de los efectos de la droga y el susto, afirma que no se siente tranquila con saber que las personas que la drogaron se encuentran en libertad. Hasta la tarde de este jueves, no había salido de su casa por los constantes mareos que sufría producto de su intoxicación.

"Cuando ves los afectos de las drogas y piensas en lo que te pasó y cómo podría haber terminado, te angustia, pero a la vez agradeces tu suerte. Solo cuento esto porque quiero procurar que esto no le pase a nadie a más", finaliza.

PB/MC

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