Eran pasadas las 23 horas del viernes, y Manuel Prieto (de 58 años) regresaba a casa luego de hacer una "carrera" con su taxi para una empresa particular a la que trabaja periódicamente. Al detenerse en un semaforo próximo a destino, dos individuos se acercaron al vehículo y le pidieron que los llevara hasta una fiesta cercana. Según relata el taxista, son tantos los años de calle que dificilmente "le falla el ojo" a la hora de elegir a los pasajeros. Esta vez nada hacía presagiar que el último recorrido culminaría en una historia que no quisiera repetir. 

Al subirse al taxi, los individuos rápidamente sacaron un arma de fuego y la apuntaron en la sién. Tamaño amedrentamiento impidió a Manuel reaccionar. "Con una pistola en la cabeza es difícil poner resistencia", indicó. 

Los delincuentes le pidieron que entregara todas sus pertenencias y luego lo obligaron a meterse en la maleta del auto. Desde allí iniciaron un recorrido hasta quizás dónde. 

Cuando llegaron a camino Peralillo con el cruce Noviciado, Manuel se percató que las cosas podrían empeorar. "Yo sabía que el camino no llevaba a ningún lugar", indica. En ese momento temió lo peor. Un descenlace fatal lo incentivó a no evaluar heridas y ver la forma de escapar. El baul se abría por dentro. "Esperé a que bajaran la velocidad y salté", detalló. 

Al caer, Manuel sufrió el quiebre de uno de sus brazos, posteriormente sería diagnosticado con una triple fractura. Pese a ello su espíritu de sobrevivencia pudo más y comenzó a correr. La oscuridad del lugar le permitió moverse con sigilo, y de inmediato no dudo en lanzarse a un canal de regadio que pasa por allí. 

"Pensé que me mataban", confiesa. Manuel logró desaparecer para sus secuestradores. Ellos se detuvieron e intentaron encontrarlo durante unos minutos, pero la dificultad del sitio los obligó a continuar con su camino y olvidarlo. 

Luego de un tiempo, un campesino sería la salvación definitiva. Según inidca, esta persona le comentó que en aquel camino se ha encontrado a más de un taxista asesinado. Como contando una historia que perfectamente se podría haber convertido en el destino, de no ser por su osadía. 

Gracias a este hombre se pudo contactar con Carabineros, quienes lo socorrieron y trasladaron hasta un centro asistencial. 

"Lo mejor que pudo pasar es que yo quedara aislado en la maleta", manifiestó, seguro que a no ser por aquello hoy no estaría contando su experiencia.

Hoy el hecho debiera estar siendo investigado, sin embargo, Manuel asegura no evidenciar un actitud acorde por parte de las policías. "Ni me han llamado", dice. Junto con manifestar que él ha intentado aportar en el esclarecimiento del caso, pero no lo habrían considerado al no existir aún órdenes desde Fiscalía. "Me siento desprotegido", advirtió. 

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