Cerca de 300 personas marcharon este miércoles en el centro de Temuco, en la región de La Araucanía, en apoyo a los 10 comuneros mapuche que se encuentran en prisión preventiva por su supuesta participación en el ataque incendiario en el que murió el matrimonio Luchsinger-Mackay en enero de 2013.

En la protesta participó Lisette Melillán, esposa de Luis Tralcal Quidel –uno de los 11 detenidos la semana en un operativo policial-, quien señaló que la Fiscalía está desesperada por probar su veracidad en la acusación.

“Tenemos tres fiscales para una misma causa, lo que demuestra que la Fiscalía está desesperada porque su testigo clave se les cayó” dijo Melillán al portal SoyTemuco.

Respecto de los ataques a las iglesias, Melillán señaló que “las comunidades cada una determinan qué accionar les parece correcto. Si hay algunas comunidades que determina que atacar esos lugares es correcto nosotros respetamos esa postura más allá de que compartamos algunas otras opciones”.

Consultada por las razones de atacar a las iglesias, la esposa de uno de los acusados sostuvo que “tiene que ver por la acción violenta que tuvo la Iglesia en el desalojo del Seminario San Fidel.

Recordamos que ellos entregaron el seminario a la comunidad de forma pacífica y después los desalojan de forma violenta”.

Melillán también explicó que respecto los ataques a iglesias evangélicas se deben a que muchas de ellas “se oponen a que algunas comunidades celebren sus guillatunes”.

Por el momento, añadió la esposa de Luis Tralcal Quidel, todas las apuestas están en los recursos de protección presentados por los defensores de los comuneros mapuche para poder revocar la medida cautelar.

Cabe recordar que durante la formalización, hace una semana, quedaron en prisión preventiva 10 de los 11 comuneros mapuches detenidos en La Araucanía por su presunta participación en el ataque incendiario.

Los sujetos (10 hombres y una mujer) fueron detenidos la madrugada del 30 de marzo, producto de la investigación que lleva adelante el fiscal Paredes respecto del hecho registrado el 4 de enero de 2013, donde Werner Luchsinger (75) y su esposa Vivianne Mackay (69) murieron calcinados al interior de su casa, en el predio Granja Lumahue de Vilcún, en La Araucanía.


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