A las 11:30 horas de este viernes se espera que comience la formalización por los cargos de homicidio en contra de Jaime Anguita y José Pérez Mancilla, en el caso del asesinato de la contadora Viviana Haeger. 

El caso dio un gran vuelco luego que una interna de la cárcel de Puerto Montt diera pistas de quien era el responsable del crimen ocurrido en 2010. Tras esto fue detenido el carpintero José Pérez Mancilla, quien en su declaración inculpó a Anguita, asegurando que el ex marido de Haeger le había pagado por asesinar a su mujer. 

En el testimonio entregado por Mancilla a la PDI el día lunes, él hombre entregó detalles del crimen, de las ordenes dadas por Anguita y del pago que habría recibido por parte del ingeniero. 

Parte de su relato -reproducido por “La Tercera”- establece que luego de afirmar que asfixió a Haeger con una bolsa, aseguró que la mujer “opuso muy poca resistencia, sólo la sujete y la controlé con mi peso, porque era muy flaquita. Tomé el cuerpo y con la ayuda de un choapino lo trasladé hasta la puerta del entretecho que está en el mismo dormitorio, la que tenía solo un pequeño pestillo que la cerraba, Una vez ahí me metí yo primero y luego la tomé por debajo de las axilas, con la cabeza adelante, cerca de mi pecho, empezando a avanzar, caminando yo hacia atrás, pisando las vigas, arrastrándola”. 

En su testimonio explica que la llevó “casi al final del entretecho” y sacudió el “choapino”, para luego dejarlo al lado de la cama. 

“En seguida, tomé una filmadora que estaba sobre un mueble, una cámara fotográfica y una caja metálica de color rojo, que estaba al lado de la cámara, la cual también tomé y me la llevé, echándolas en una mochila negra”. 

Pérez Mancilla detalló que escapó del lugar saliendo “por la puerta que da al estacionamiento, dejándola cerrada y me fui caminando por su entrada (…) me bajé en una galería cerca del casino y ahí tomé otro bus hacia Puerto Montt”. 

De acuerdo a su versión, el crimen supuestamente fue ordenado por Anguita quien le dio las instrucciones. 

“Siguiendo las instrucciones de Jaime Anguita, me trasladé hacia un centro de llamados uboicado en calle Varas. Al ingresar me di cuenta que estaba atendiendo un joven a quien le pedí una llamada, diciendoleel teléfono de don Jaime Anguita”. 

Agregó “el joven en seguida me pasó la llamada a una cabina donde le dije a don Jaime lo que él me había pedido, es decir, que su señora estaba en peligro, luego de lo cual él me cortó el llamado, que era precisamente lo que el me dijo que iba a hacer. Posteriormente tomé un colectivo y me traslade a mi casa (…) revisé la mochila, procediendo a abrir la caja metálica, la cual tenía en su interior un anillo de oro, unas perlas de fantasía y varios papeles. Ese día boté la caja con las perlas y los papeles, dejándome sólo el anillo, junto con la cámara de video, y la cámara fotográfica, la que mantuve en mi poder por casi una emana”. 

“Recuerdo que esa noche no pude dormir porque se me venía a la memoria cara de doña Viviana”. 

Pérez Mancilla relata además que “a los dos días fui a la constructora esperando el pago (45 millones, pero le adelantó sólo $2 millones, de acuerdo a su versión). Don Jaime cuando me ve baja la ventanilla y yo le reclamé que me había pagado menos dinero, y el me amenazó diciéndome que me quedara callado y que mi vida a él le costaba sólo el precio de una bala” 

El carpintero concluyó que “nunca más volví a hablar con él hasta este año cerca del mall nuevo, pero sólo cruzamos una palabras, preguntándome cómo estaba y le dije que trabajando”

PUB/NL