Esta mañana fue publicada en La Tercera una columna a cargo del director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus) de la Universidad Católica, Juan Carlos Muñoz, quien planteó una revolucionaria fórmula para lograr un financiamiento para el Transantiago que permita un pasaje gratuito para todos los usuarios del sistema, medida que se haría extensiva a Metro cumpliendo ciertos requisistos de mejora de infraestructura y calidad en superficie. 

Junto al ingeniero y economista, Francisco Cerda, Muñoz señala que "las ciudades del mundo en desarrollo destinan cuantiosos subsidios para este propósito, que frecuentemente superan el 50% del costo operacional del sistema. El subsidio a Transantiago cubre entre un 40 y 45% de los costos totales, pero si descontamos el subsidio a estudiantes, e inversiones en infraestructura y material rodante para buses y Metro (no operacionales), el subsidio estrictamente operacional queda prácticamente nulo". 

Y con esos argumentos proponen que "se debiera considerar una vía totalmente diferente para erradicar la evasión: la gratuidad de usar los buses, e incluso el Metro para todos los usuarios". 

Para lograrlo, plantean que "el transporte público se podría financiar a través de una carga en las liquidaciones de sueldo de los trabajadores de Santiago. El costo de Transantiago (buses y Metro) es aproximadamente US$ 1.480 millones anuales. Si consideramos que aproximadamente dos millones de personas trabajan en Santiago con un contrato formal, se necesita sólo un aporte de US$ 60 mensuales por cada uno. Si el Estado siguiese aportando un 45% de dicho costo y el restante 55% se dividiera entre empleado y empleador, entonces cada parte aportaría $11.000 al mes. Parecería correcto incluir también al 10% de trabajadores independientes, quienes podrían hacer su aporte al momento de hacer sus retenciones. Esto permitiría reducir en un 5% el aporte de cada trabajador santiaguino al sistema".

"Nuestra propuesta es que el Estado redujese su aporte directo a la tarifa a un 25% y destinase el 20% restante a inversiones en infraestructura. El 75% del costo restante del sistema se dividiría nuevamente entre empleado y empleador, pagando cada uno $15.000 mensuales (...) Un esquema como éste produciría un fuerte incentivo a desplazarse en transporte público, erradicaría (de raíz) la evasión y conservaría la carga financiera fiscal", continúan argumentando, concluyendo que "entendemos que el esquema propuesto no es perfecto", pero "esta propuesta busca ser un punto inicial de discusión, proponiendo un esquema base que consideramos factible y atractivo, pero es posible analizar otras opciones de financiamiento".

En contacto telefónico con Publimetro desde México, el consultor nacional en desarrollo urbano y movilidad, Rodrigo Díaz, comenta, primero que todo, que Juan Carlos Muñoz debe ser uno de los expertos chilenos en el tema más reputados ante la comunidad internacional. Y agrega que el director del Cedeus le hizo llegar esta propuesta poco antes de publicarla para conocer sus impresiones. 

 

"Me parece muy bien que alguien esté planteando una alternativa tan radical para enfrentar el problemas del transporte público en Santiago. Mi gran duda se refiere a un aspecto esencial: si bien el transporte público gratuito beneficia a los que menos tienen y rebaja costos de control y recaudo, no necesariamente implica nuevos usuarios, porque la experiencia internacional dice que efectivamente aumenta el número de viajes, lo que no implica que esos sean nuevos usuarios lo que hay es que aumenta el número de viajes cortos con usuarios que aprovechan que es gratuito para subirse un par de cuadras en un trayecto que antes realizaba a pié", comenta Díaz. 

El experto en movilidad agrega que "si le preguntas al automovilista por qué utiliza el auto, no te va a decir que es porque la tarifa es cara, sino más bien porque la calidad del sistema es mala. Entonces el desafío para sacar automovilistas y subirlos al transporte público no es hacerlo gratis, sino hacerlo mejor". 

Díaz complementa que el tema que hay que tratar acá es "que si lo hacemos gratuito tiene que ser de mayor estándar, lo que es súper complicado porque tenemos que saldar un déficit que había por ingreso por pasajero y llenarlo de otra manera, en el artículo se hacen algunas propuestas y habría que analizarlas, como el cobro a automóviles por externalidades negativas, yo incluiría a las motocicletas, y esos recursos destinarlos al financiamiento del sistema". 

Y concluye que "no estoy en contra de la gratuidad en el transporte público, de hecho me parece una medida social muy buena, pero si esto no va acompañado de medidas de financiemineto que aseguren no sólo su supervivencia, sino también alta calidad, estamos fritos, porque lo que interesa es que sea accesible pero que también baje gente del automóvil". 

Para Andrés Allamand, senador RN, "la propuesta de Transantiago y Metro gratuito es una inaceptable 'tomada de pelo' a los pasajeros del transporte público que pagan diariamente su pasaje. La 'gratuidad' es mentirosa: no le cobrarían a nadie al subirse al bus o al metro, pero a cada trabajador- use o no el transporte público- le descontarían de su sueldo $ 15.000 al mes".

El parlamentario agrega que "la propuesta del señor Juan Carlos Muñoz, que es asesor del Gobierno y director de Metro, es demagógica e irresponsable . Estoy seguro que ni el Ministro de Transportes ni el presidente de Metro apoyarán una propuesta así. La verdad, si tuvieran un mínimo de seriedad, le pedirían la renuncia".

Giogrio Jackson, integrante de la comisión de Transportes de la Cámara, señaló a través de su cuenta de Twitter que "Transantiago gratuito es una interesante y audaz propuesta de Juan Carlos Muñoz  y Lorenzo Cerda, que deberíamos analizar". Sin embargo, consultado por Publimetro, declinó referirse a este tema. 

El experto en transportes de la UDP y ex director de Metro, Louis De Grange, señala de manera categórica que esto "confirma nuevamente el fracaso de Transantiago, porque en el fondo plantear gratuidad pra reducir la evasión es como hacerse trampa en el solitario, lo que se conoce como una tautología y en ese sentido es absurdo". 

De Grange agrega que en la propuesta de Muñoz "se omiten aspectos relevantes, como pro ejemplo cómo va a cambiar el patrón de viajes y desde el punto de vista operacional van a aumebtar los costos, porque mucha gente que hace trayectos cortos a pie o en bicicleta se va a subir a los buses, pero no vas a bajar a los automovilistas de sus autos". 

Y asegura que una medida de este tipo sería inconstitucional. "Proponer cargas impositivas específicas esta fuera de la ley, porque no puedes aplicar impuestos específicos para fines específicos, sólo para rentas generales", acota, y concluye señalando que "estas son medidas que deben aplicarse a nivel nacional, no puedes seguir mirándote el ombligo, porque esto en regiones no se podrá aplicar, por lo que la parte operativa es prácticamente imposible".  

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