Sara (40) nació un 26 de agosto de 1975 -quizás uno o dos días antes- en la ciudad de Ovalle. Luego de nacer fue trasladada al Hospital de La Serena y ahí sus actuales padres la adoptaron. Eso es todo lo que Sara sabe de su vida pues en su búsqueda reciente por saber más de su origen, lo único que ha encontrado es…nada.

Así mismo lo cuenta ella, quién a través de Facebook decidió emprender una búsqueda por dar con su familia de origen. El post que publicó el 22 de marzo a las 21:58 horas, y el cual ha sido 27.994 veces compartido, dice así: “ ¡Hola! Mi nombre es Sara. Tengo 40 años y estoy en búsqueda de mi familia biológica. Nací en la ciudad de Ovalle el 26 de agosto de 1975 (podría ser uno o dos días antes, pero no más que eso). El mismo día de mi nacimiento me trasladaron al hospital de La Serena, lugar en donde mis padres adoptivos me fueron a buscar. Tengo un expediente de adopción en el SENAME el cual es irregular o ilegal. Me eliminaron toda información de mi Madre biológica por lo cual no se si ella me dio en adopción o le dijeron a ella que fallecí y me dieron en adopción. Si alguien sabe algo de esta historia, o le hace algún sentido aquí estaré. ¡Gracias!”.

Es la misma Sara quién cuenta a Publimetro, que su intención tras esta búsqueda es poder conocer su historia, orígenes: su identidad biológica, sumado a otros datos como cuáles fueron los motivos para que ella fuera dada en adopción y ver si tiene riesgo de poder contraer algún tipo de enfermedad congénita, incluso poder evitar "que su descendencia termine relacionándose románticamente con alguien que pudiera ser de su familia biológica".

“Inicié el proceso de búsqueda en el Sename, pero no hay ningún dato de mi madre, nada de nada. Ellos no me ayudaron en nada a la búsqueda, se desentendieron de lo irregular de los papeles, lo cual me parece insólito. Son ellos los que tienen la facultad de poder investigar hospitales, revisar datos por talla, sexo, peso y fecha de nacimiento, porque yo salí sin nada de Ovalle, ni siquiera tenía nombre cuando llegué a La Serena, pero, ¿Quién me explica eso”, dice molesta Sara. “A mí, mis padres me adoptaron con 24 horas de nacida en el Hospital, y me adoptaron de manera legal, pero con una serie de irregularidades detrás, que no dependían de ellos. Es el Estado el único que puede hacerse cargo de mi caso, pero no me ayudan”, agrega.

Sara aclara que inició esta búsqueda de manera pública casi como un “reclamo social”, pues es la única opción que le va quedando, no solo a ella, sino que a muchos que comparten historias similares. “Hay muchos que fuimos adoptados con papeles irregulares, y un montón de padres a los que les dijeron que sus hijos murieron, pero jamás les entregaron los cuerpos. Acá no hay ánimo de demandas, solo de saber la verdad, de saber nuestro origen. Eso es una ley universal, un derecho irrenunciable en todos lados, algo que merecemos que nos devuelvan, nuestra identidad y fue el Estado el que me dejó en esa situación”, expone.

“Yo no tengo 15, tengo 40. Tengo mi familia, mi esposo, mis dos hijos, amigos y todos me apoyan. A mi padre le costó un poco, pero por amor me apoyó también en esta búsqueda. Todos tienen sus historias, buenas, malas, peores, yo solo quiero recuperar la mía con dignidad, cerrar mi ciclo. Esto es un problema humanitario del que nadie se cargo y es transversal, sin colores políticos, sino que tiene que ver con hacer bien las cosas. No tengo certeza de que esto no siga ocurriendo hoy, y detrás de casos así hay delitos graves, apropiación y tráfico de menores y alteración de documentos públicos”, enfatiza.

Agrega que en dos semanas más se hará un examen de ADN en Santiago con la ayuda de la ONG Nos Buscamos, para comenzar una construcción que le permita dar con el paradero de su familia, hallazgos que ya han funcionado antes. Además que no ha recibido aún pistas de su origen, pero sí muchos correos de apoyo de gente que ha vivido lo mismo o empaliza.

“Lo único que ya no acepté más solicitudes de hombres porque en vez de ayudar, me han agregado para invitarme a salir o tomarnos algo. ¡Me parece ridículo y una ofensa! Yo tengo 40 años, pero me imagino una mujer de 18 en mi situación. Es delicado, un abuso de género y que solo produce dolor, no ayuda”.

Finalmente agrega que sabe que sus padres hicieron el proceso de adopción con un abogado que los ayudó con los trámites, pero no se preocuparon de mayores detalles en ellos. Hoy lo único que Sara tiene son papeles que pasaron por el Registro Civil. Papeles legales, pero irregulares y que son lo único que tiene en su poder para seguir su lucha por poder encontrar su origen.

PB/MC