El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) es una enfermedad neuropsiquiátrica, que corresponde a un trastorno de ansiedad. Su síntoma más frecuente es cuando las personas presentan pensamientos repetidos y angustiantes denominados obsesiones. Otro, son las compulsiones.

“Las obsesiones son ideas, sensaciones o imágenes recurrentes, que la persona las vive como algo negativo. Estas obsesiones generan mucha ansiedad, porque son intrusivas, persistentes y escapan a su control”, explica la Dra. Cecilia Fossemale, psiquiatra de Clínica INDISA.

Por otra parte, una compulsión es una conducta recurrente, como contar, evitar o chequear algo, que al hacerla reduce la ansiedad. La persona reconoce que estos pensamientos y actos son irracionales, producto de su mente, y sufre por padecerlos, ya que pierde mucho tiempo en efectuar estos “rituales”, lo que finalmente interfiere en su vida cotidiana.

¿Cómo atacar el TOC?

Generalmente se asocia el TOC a una persona preocupada en exceso por la limpieza, sin embargo, esa es una minoría. Hay obsesiones relacionadas con el orden, la simetría, las creencias religiosas o la revisión de cerraduras y electrodomésticos. Y si bien a veces el TOC abarca compulsiones extremas como lavarse las manos hasta sangrar o contar en voz alta, la mayoría de los casos pueden no ser vistos.

Estos trastornos tienen múltiples causas: genética, alteraciones de circuitos cerebrales y neurotransmisores, y factores ambientales, es decir, por estar expuestos a ambientes demasiado rígidos.

Finalmente es importante destacar que el TOC no puede ser curado, pero que sí hay tratamientos que son muy efectivos.

“El tratamiento debe ser tanto farmacológico como sicoterapéutico para obtener la remisión del cuadro de ansiedad. El objetivo es enseñar al paciente a exponerse al evento que le genera la ansiedad y evitar la respuesta”, señala la Dra. Fossemale.

PB/MC