Patricio Massardo es voluntario del Hogar de Cristo hace 20 años y hace 8 trabaja en la Hospedería Padre Lavín. El también arquitecto cuenta que sus años de acción social afirma que siempre ha estado interesado en generar proyectos que busquen la integración de las personas en situación de calle, con su entorno más inmediato, y que eso fue fundamental en el nacimiento de la fundación que hoy lo mueve.

Un día, mientras conversaba con el capellán del Hogar de Cristo, Pablo Walker, y con Luis Ossa, director de Acción Solidaria, apareció la idea de generar un proyecto que acabara con la acción de "machetear o pedir plata" por parte de las personas que día a día usaban las hospederías de esta institución.

Patricio cuenta a Publimetro que en la misión de acabar con este problema, el Chavo del 8 tuvo un rol fundamental. "Pensaba que él era el personaje de un niño que vivía en un barrio, pero dentro de un barril. Estaba en situación de calle y pobre, pero lo único que tenía era que mantenía un lazo con sus vecinos, quienes lo cuidaban, alimentaban y se transformaron en sus amigos", reflexiona Massardo agregando que "ahí pensé que alguien en situación de calle, no tiene vínculos familiares, solo se relaciona con sus vecinos que lo ven cuando caminan a las hospederías o piden plata en las calles. Gracias a esa idea, dije: ¡Por ahí va la cosa! y nació este proyecto".

Bajo esa premisa, Patricio creó la Fundación "Trato Hecho Vecino", una iniciativa que él mismo afirma, partió de "muy bajo perfil, pero se fue agrandando de una manera muy mágica". 

Este proyecto busca integrar a las personas que viven en las hospederías, con su barrio y comunidad a través de algo que llama “empleos de bajo umbral”. Estos corresponden a ofrecer el servicio de realizar tareas cotidianas de un hogar como: pintura, limpieza, orden, arreglo, reparaciones, entre otros; los cuales son pagados por montos previamente acordados con quiénes los soliciten, y el cual se divide entre todos los que trabajen en él.

La idea es que el requerimiento sea solicitado a través de la Junta de Vecinos de la zona en la que se encuentran las hospederías y con los coordinadores de “Trato hecho vecino”, quienes no solo se encargan de capacitar a las personas de la hospedería que trabajaran, sino que también evalúan la factibilidad de los proyectos y definen los precios con una tabla de valores referencial. 

"La vinculación con los vecinos es una luz de esperanza para estas personas. Es por eso que, ver que esto funciona y cómo le cambia la vida a quienes participan de él es aún más alentador", agrega Massardo.

¿Cómo funciona y quiénes ganan?

Luego de que se reciben los requerimientos por zona y se coordinan las visitas técnicas de los tutores para ver la factibilidad de los trabajos solicitados, se evalúa si su ejecución es posible, y se coordina el día en que él o los trabajadores -acompañados de sus tutores- irán a realizar los trabajos en la casa de sus vecinos de comunidad.

“Nosotros cobramos un precio más bajo que el mercado, pero les pedimos eso sí que los vecinos nos reciban con comida y líquidos. Es ahí donde se logra el mayor vínculo porque nos reciben con la mesa puesta, comida rica, nos sentamos todos juntos a la mesa, incluso participan las familias enterasy se dejan de lado todos los prejuicios”, cuenta Patricio.

Mauricio Román (46) vive en situación de calle y participa de esta iniciativa. Cuenta a Publimetro que “personalmente, poder contribuir a un proyecto como este tan novedoso, porque nos involucra a nosotros con los vecinos de dónde vivimos y nos acerca dejando que colaboremos con trabajos prácticos como pintar una pared o reparar una estufa, nos hace sentir que tenemos la capacidad de hacer cosas y que podemos aportar a la sociedad”.

“Lo que me hace más feliz es que los vecinos ven al principio en nosotros un estereotipo de borrachos o drogadictos, pero con esta iniciativa lograr ver en concreto que tenemos aptitudes que mostrar. A mí un día me invitaron, y yo tenía especialidad eléctrica, así que participar me abrió varias puertas y me hizo sentir que tenía mi propio espacio de nuevo en la sociedad”, relata emocionado.

Mauricio además afirma sentirse feliz y que este proyecto le cambió la vida. “Los vecinos ahora nos miran de otra forma y confían en nuestro trabajo. Yo llevo 6 meses en la hospedería y este proyecto me ha dado una nueva esperanza para integrarme y tener la posibilidad de lograr un trabajo definitivo, de poder salir de la calle”, cuenta.

Por otro lado, Helen Tregar (69), presidenta de la Junta de Vecinos Andacollo de Santiago Centro, relata que la experiencia “ha sido muy buena, porque todos los proyectos se han cumplido y que incluso la gente pide que pueda ser más veces al mes”.

Helen cuenta que integrar a estas personas en su comunidad ha sido una bendición y que ha roto muchos prejuicios. “Al principio todos tenían susto porque pensaban que estas personas les iban a robar al ver que entraban a sus casas y veían las posesiones que tenían. Pero hoy, todos abren felices sus puertas sin dudas, porque los conocemos, ya son parte de nuestra comunidad y además, este proyecto además era una necesidad urgente de los vecinos”, relata.

“En un momento en que la inseguridad ciudadana se siente tan latente, es un avance tan grande de mente y de abrir el corazón, de dejar de lado los prejuicios. Ahora ellos también son parte de nuestro barrio, conocemos sus nombres, sabemos sus historias y eso es impagable”, finaliza la dirigenta.

Si quieres conocer más de esta iniciativa puedes ingresar a su sitio web www.tratohechovecino.cl, en Facebook en su fan page: Trato hecho vecino o al mail: fundacion@tratohechovecino.cl

PB/MC