Es un hecho que Santiago en el período de vacaciones es una ciudad más “amigable”. Menos gente, menos tráfico y el buen tiempo permiten recorrer la capital y aquellos lugares que habitualmente no se disfrutan y que permiten entrar en contacto con la naturaleza y sus bondades.

El académico de la carrera de Ingeniería en Expediciones y Ecoturismo de la Universidad San Sebastián, Gastón Oyarzún, plantea que “Santiago es una ciudad muy bien ubicada, porque está al centro del valle y de las cordilleras de Los Andes y de la Costa. Desde la ciudad vemos montañas que tienen sobre 5 mil metros de altura, cosa que en pocas capitales del mundo sucede. Por ejemplo, tenemos muy cerca el cerro El Plomo, de sobre 5.400 metros, que fue subido por los incas y está prácticamente al lado de la ciudad”.

Atractivos

El profesor indica que esta condición permite contactarse con la naturaleza sin necesidad de ser un experto excursionista. “Depende de las necesidades que uno quisiera satisfacer durante sus salidas; si se quiere salir a caminar una hora, o dos o un día, o medio día, tenemos alternativas para todos en esta ciudad que muchas veces menospreciamos”.

En esta fecha, “estamos viviendo la primavera en la montaña. Eso sucede porque en la cordillera se atrasa la estación, porque a la nieve le cuesta irse. Este año fue mucho menos seco, por lo tanto la nieve se retiró prácticamente en diciembre, cuando aún teníamos nieve en algunas laderas. Esta estación es muy hermosa, porque aparecen algunas flores que son típicas de montaña, como orquídeas o astromelias. Además, todo empieza a vivir y hay más insectos y más aves”, detalla.

El profesor recomienda como destino cercano a la capital, el Parque Nacional La Campana, administrado por Conaf, en la comuna de Olmué, “que tiene una de las montañas más grandes de la cordillera de la Costa, senderos, bosques, vertientes y mucha flora y fauna. Ahí uno puede caminar de acuerdo a lo que quiera y el tiempo que desee. Además, La Campana tiene un aspecto histórico muy interesante, y es que fue visitada por Charles Darwin. Una vez que hizo cumbre y una serie de mediciones espectaculares, registró que por un lado veía la cordillera de Los Andes y por el otro, el mar en Valparaíso”.

Hacia la cordillera de Los Andes, Oyarzún recomienda visitar la Reserva Nacional Río Clarillo, ubicada al sur de Santiago, cerca de la zona de Pirque, también administrada por la Corporación Nacional Forestal. “Es un parque cordillerano con mucha vegetación, con un río cristalino, viveros de árboles y fauna como loros tricahue y vizcachas, entre otras”.

Otro destino recomendado por el experto en Montaña es “el glaciar de El Morado, que también tiene dos sectores, uno de los cuales es administrado por Conaf y que se llama Monumento Natural El Morado. Se llega tomando el camino La Florida-Cajón del Maipo hasta Baños Morales y ahí Conaf tiene un sector de administración de la montaña. Luego de una caminata de dos horas a ritmo normal, se llega al glaciar”.

Potencial

El académico reflexiona que “los chilenos aún no vemos ni entendemos nuestra geografía, ni las autoridades ni la población; aún pensamos en exportar vinos, manzanas o cobre, y está bien, pero el potencial que nuestra geografía tiene ya se la quisieran los países desarrollados. Tenemos desiertos, glaciares, bosques, mar; entonces todas las actividades de naturaleza que podemos desarrollar son fascinantes y casi ilimitadas”.

Sin embargo, su diagnóstico es optimista, y cree que “el turista que va a venir a Chile lo va a hacer por esa naturaleza más salvaje, no para bañarse a la playa; va a venir a conocer el desierto, los glaciares, subirse a estas montañas gigantescas, o a caminar por los bosques nativos que tenemos en el sur, al lado de esos lagos verdes. Afortunadamente, la gente joven está mucho más interesada en esto; hay interés de capacitarse y son generaciones que vienen con otra mentalidad, mucho más natural, de querer aprender las cosas, de cuidarlas mejor, no como generaciones anteriores”.

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