Que la casa del vecino se vea más brillante que la propia no siempre ocurre porque ellos gastan más plata en lustrapisos de calidad. Eso es precisamente lo que viene a demostrar la familia Garcés de La Granja, quienes cada Navidad adornan su casa con decenas de luces, peluches, muñecos y otras cuestiones, convirtiéndola en un verdadero palacio iluminado: uno donde el mismo Viejito Pascuero se sentiría maravillado por tanta cosa que mirar.

Para conocer más de aquello que motiva a esta familia a cumplir con esta tradición que deja con la boca abierta a todos los vecinos, en Publimetro conversamos con Alexander Garcés, de 27 años, que es uno de los que vive en la casa más adornada de La Granja. 

Dedicado al trabajo de oficina, el joven reconoce que esta es una tradición familiar; una que precisamente conocerá su próximo bebé que viene en camino, que si bien no nacerá para Navidad, sí se ha convertido en el mejor regalo de su vida. 

- ¿En qué momento en tu cabeza se te prendió la ampolleta y se te ocurrió una idea así?
- En realidad se le ocurrió a mis papás, que hace 27 años, cuando yo nací, empezaron a iluminar la casa. Ellos llevan ya 27 años haciendo esto y se ha transformado en una verdadera tradición. 

- No me diga, ¿y cuánta plata hay en eso?
- ¡Oh, no sé! Pero, mm a ver, como varios millones de pesos. Tienes calculadora, ya, anda sumando: tenemos tres inflables y cada uno vale como $70 lucas. Tenemos siete renos y uno solo vale $30 lucas. ¿Luces? Tenemos como cuarenta y esas salen, eh, bueno, eh, lo que salen las luces de Navidad. Tenemos hartas cosas.

- ¡Ouch! Me dolió el bolsillo. Tengo otra duda ¿cómo pueden dormir en la noche con tanta luz?
- ¡Ah! Lo que pasa es que las tenemos prendidas de las 20:00 hasta las 01:00 de la mañana. Entonces, como los vecinos saben que todos los años hacemos estos, nos van a ver y a saludar. Nosotros abrimos las puertas porque estamos esperando a que vayan. De hecho, tenemos fotos donde se hacen filas para entrar porque no es solo adorno por fuera, es adorno por toda la casa: el living, el comedor, el baño, la loza, la cocina, todo es de Navidad. La gente va, se saca fotos, nos saca fotos a nosotros… No, bonito, bonito, bonito…

- ¿Y la cuenta de la luz, ese sí que es regalo o no?
- Ese sí que es el regalito y lo recibimos a fin de mes. Sale como $180 lucas, así que es medio salado. Pero como nosotros sabemos que durante todos los años vamos a hacer esto, nos preparamos, ahorramos entre todos los familiares para pagar ese manso ni que premio que recibimos de la compañía eléctrica. 

- ¿No tienes miedo a encandilar al Viejito Pascuero con tanta luz? No sé, en una de esas puede chocar
- No, por el contrario. Así llega a dejar los regalos a los niños, a buscar algunas cartas. Esa es la idea, que sepa dónde tiene que venir y no se pierda en el camino.

- ¿Y qué le pediste al Viejito Pascuero para Navidad?
- Que mi hijo nazca bien, que mi familia esté bien, que mi esposa esté conmigo. Tener una buena vida, esas cosas. 

- Ya, pero ahora de verdad, ¿qué le pediste? ¡Si de aquí no sale!
- Nah, ¡si es verdad! No le pedí nada.

- No quiero parecer materialista pero ¿cómo lo hacen para entregar regalos? ¿Son más austeros, por no decir “volantín de cuero” o “manita de guagua”? Bueno, usted me entiende… 
- No, fíjate. Como te dije, ahorramos para eso. O sea, la Navidad pasada nos juntamos los 11 de mi familia, cenamos y nos entregamos regalos. Este año somos 12, porque mi señora está embarazada, así que igual nos vamos a juntar. Claro, al principio van a estar todos por su cuenta, pero a la hora de la cena, nos vamos a reunir. 

- ¿Y dónde es que las personas pueden ver esta maravilla de casa?
- Calle Francia #6310, Villa Lo Ovalle en La Granja. Le digo a la gente que venga no más. A veces recibidos a 40, 50 personas y nosotros estamos contentos con eso. Así que, cabros, vengan todos. 

- ¡Qué bonito! Bueno, como dijo José Feliciano, “feliz Navidad, próspero año y felicidad”
- Jajá, ¡chaíto!