Este lunes partía con la triste noticia de la muerte de Vanesa Allison Gamboa Gutiérrez (18) acuchillada  por su pareja del mismo sexo, Camila Campodónico Cortés (20).  Según información preeliminar,  esto ocurrió tras una discusión provocada por los celos, la que tomó lugar en la vía pública pasadas las 00:30 horas y de la cual la víctima habría logrado llegar hasta la casa de unos primos, pudiendo decir que su pareja había sido la responsable antes de morir.

En el contexto de este caso, muchas dudas surgen sobre qué organismos amparan a las parejas del mismo sexo. ¿Cómo le llamamos a estos casos? ¿Dónde se denuncias? ¿Dónde se puede pedir ayuda?

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) cuenta con un Centro de Atención a la Diversidad, el cual tiene como objetivo dar ayuda legal y psicológica a víctimas de abusos y violencia entre parejas del mismo sexo y al interior de familias homoparentales y que además tiene el respaldo de la Subsecretaría de Prevención del delito del Ministerio del Interior. (Fono: 2 2671 4855)

Según afirman desde la organización. “las familias homoparentales enfrentan situaciones similares a las heterosexuales, pero más vulnerables por falta de políticas que orienten y ayuden”. Es por eso que el centro fue creado buscando “provocar un cambio profundo en los tribunales y fiscalías de forma que, casos como el de Vanesa, puedan sancionarse como femicidios”.

A ese llamado se suma Isabel Amor –Directora de Formación y Activismo de Fundación Iguales- quien explica a Publimetro que en Chile no existe una legislación específica que proteja o de asilo a personas que son víctimas de violencia dentro de una relación homosexual. “En este caso su grado de protección es el mismo que se le daría a cualquier individuo agredido, independiente de su relación con el o la agresora”, explica.

En caso de violencia en pareja o intrafamiliar, Isabel afirma que la vía más efectivas es llamar al teléfono 149 de Carabineros, el cual está  especialmente habilitado para estos casos. “En mi experiencia, es el mejor medio para recibir información y ayuda, pues contestan en menos de 30 segundos y te dicen todo lo que debes hacer. Además, tienen una orientación adecuada tanto para parejas del mismo sexo, como de distinto sexo en una relación de convivencia. En el caso de las mujeres, otra vía –menos rápida- son los números de ayuda del Sernam”, aclara la Directora.

Además agrega que en la legislación chilena, se establece como autor de violencia al hombre, a pesar que desde el ámbito jurídico se es flexible en reconocer a las mujeres como perpretadoras de violencia. Además, que todos los programas de orientación y rehabilitación están orientados principalmente con una mujer como víctima y un hombre como victimario.

“Como Fundación nos parece importante comenzar a hablar de violencia en relaciones de todo tipo. El Sernam no se hace cargo de una pareja si es de dos hombres, tiene un programa que reahabilita a agresores (Hepva) pero solo si son hombres, ¿Qué pasa con las mujeres? No tienen nada para reeducarse”, enfatiza Amor agregando que “en este ámbito hay mucho trabajo para hacer en términos de diversidad sexual, hay que visibilizar que existe violencia y comunicarlo. El Estado debe hacerse cargo de abrir esta línea de acción en los servicios que otorga, pues las parejas del mismo sexo siempre tienen más dificultad para pedir ayuda, o son más propensos a ser discriminados”.

Finalmente explicita que existen muy pocos estudios y estadísticas en torno a la violencia en parejas homosexuales. “No hay planes de trabajo, ni siquiera prevención. El caso de Vanesa y Camila podría levantar un antecedente para que veamos diferentes puntos de vista”, remata.

La violencia afecta a todos

Janet Noseda -Psicóloga y coordinadora de Comisión de Género y Diversidad Sexual del Colegio de Psicólogos -  cuenta a Publimetro que ella trabaja hace 11 años con pacientes desde la diversidad sexual y que ha visto parejas que llegan con problemas igual que cualquiera heterosexual. “Lo más terrible, es que en el caso de parejas del mismo sexo, muchas veces se usa el chantaje social como una arista extra de violencia psicológica”, afirma.

“Tratar estos casos es difícil porque no hay dónde tratarlos. Si mandar a una pareja de lesbianas a la Casa de la Mujer muchas veces no las tratan porque tienen preconcebido que la violencia es entre hombre y mujer. Muchas veces no son aceptadas incluso, y lo sé porque me ha pasado con pacientes”, visualiza.

La psicóloga además agrega que cree que en Chile “hay una invisibilización de lo que es la problemática de la violencia entre parejas del mismo sexo. Ni siquiera hay un nombre para esto, no le puedes decir Femicidio por ejemplo en el caso de las mujeres desde un punto legislativo, y nadie se preocupa de sus problemáticas especiales. Quedan volando”.

Finalmente aclara que “los organismos solo trabajan para parejas heterosexuales. Conozco casos de pacientes donde al hacer denuncias  de violencia intrafamiliar en distintos organismos, se burlan de ellos  porque no conciben violencia entre personas del mismo sexo En un país donde vemos que estamos al debe con casos de femicios tan brutales es importante que se visualice que necesitamos más intervenciones en esta área, más casas de acogida, más organismos donde todo tipo de pareja sea acogido”.

PB/MC