Los textos escolares dicen que Chile es una franja de tierra larga y angosta, pero para Juan Carlos Castilla, doctor en Biología Marina y Ciencias por la Universidad de Wales, se trata de una franja ancha, azul y profunda que él ha bautizado con el nombre de "maritorio".

"Fundamentalmente somos animales terrestres, no acuáticos. De ahí nuestro profundo desconocimiento de lo que pasa en el océano", explica este profesor de la Universidad Católica de Chile, galardonado en 2010 con el Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas.

"El norte de Chile tiene un cielo maravilloso, un desierto impresionante y un océano olvidado", explica el científico al público que este sábado se ha dado cita en el Ferrocarril de Antofagasta, una de las sedes donde este fin de semana se desarrolla el Festival de Ciencia Puerto de Ideas 2016.

"Nos enamoramos de las cosas terrestres simplemente porque las vemos, pero llama la atención que sepamos más de la Luna que de las fosas marinas. Conocemos muy poco las bahías y absolutamente nada las profundidades", asegura este biólogo, miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Además de haber publicado 320 artículos en prestigiosas revistas científicas, Juan Carlos Castilla es el científico marino oceanográfico de Latinoamérica con el mayor número de citas en Internet, alrededor de 14.000.

La investigación de este biólogo chileno, que a lo largo de su carrera ha formado a un centenar de científicos de todo el mundo, se centra en la ecología marina, la conservación de los recursos litorales, los cambios globales del ambiente marino y la ética ambiental.

En contra de lo que cabría suponer en el país más largo del mundo, con 4.329 kilómetros de longitud y más de 8.000 kilómetros bañando sus islas y costas continentales, "en Chile no sabemos nada del océano", se lamenta.

"Tenemos que dejar de enseñarle a los niños que Chile tiene 750.000 kilómetros cuadrados. Eso no es Chile, eso es el territorio terrestre de Chile. Pero el "maritorio" de Chile tiene más de tres millones de kilómetros cuadrados", asevera de forma rotunda y un tanto transgresora.

El firme convencimiento en sus tesis le ha llevado a registrar la marca "Chile es Mar", un concepto que también da nombre al sitio web del Centro de Conservación Marina de la Universidad Católica de Chile, por el que cada año pasan más de 4.000 niños.

En ese lugar, Castilla y un grupo de investigadores trabajan en planificación de la conservación y el manejo marino costero, al tiempo que divulgan los conocimientos científicos entre los más jóvenes.

"El Pacífico no es parte de nuestra cultura", se queja Castilla, quien le pidió a varios presidentes de Chile que construyeran un acuario marino para conmemorar los 200 años de historia del país austral. Pero pasó 2010 (fecha del bicentenario) y en todo Chile sigue sin haber un solo acuario.

"Saquémonos de la cabeza que Chile es largo y angosto. Chile es largo, ancho y profundo", recalca una y otra vez a lo largo de su intervención.

Castilla vive en el municipio santiaguino de Peñalolén, a más de 1.300 kilómetros de Antofagasta, y cuenta que desde su ventana contempla el horizonte como quien divisa el mar, ese mar que para él es tan chileno como la cordillera de Los Andes o el desierto de Atacama.

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