“Ya no aguanto más”. Esa fue la frase que la noche que el ciudadano colombiano, Edwin Vásquez, habría dicho a los efectivos de la Brigada de Homicidios de la PDI que llegaron hasta su departamento para entrevistarlo por la muerte de su pareja, la también colombiana Yuliana Acevedo. 

De esta forma comenzaba a cerrarse la incógnita de la trágica muerte sufrida por la mujer de 21 años, cuyos restos fueron lanzados al río Mapocho. 

Vásquez reconoció ante la policía y luego ante el fiscal ser el responsable del crimen el que de acuerdo con sus propias palabras habría ocurrido a las 17:00 horas del domingo en el departamento que compartían. 

La pareja había llegado al país desde Colombia a fines de noviembre del año pasado en busca de mejores condiciones económicas. A su llegada se instalaron en un cité de calle San Pablo y luego de que ambos consiguieran trabajo, se fueron a vivir solos. 

De acuerdo con la fiscalía, el móvil del crimen serían los excesivos celos de Vasquez. La suposición se sustenta en una serie de antecedentes y declaraciones de testigos, que aseguran que el joven se instalaba fuera del trabajo de Yuliana con el propósito de espiarla. 

A esto se suma que la víctima entregaba su celular a una vecina, antes de ingresar a su departamento, para evitar problemas con su pareja. 

Sobre el crimen, la investigación da cuenta que se produjo la tarde del domingo luego de una fuerte discusión de la pareja, en la que Edwin estranguló a Yuliana hasta que dejó de moverse y luego le pegó tres golpes en la traquea. 

El acusado dejó el cuerpo sin vida en el departamento y salió a dar una vuelta. A su regreso llevó el cadáver hasta la tina, donde la desmembró. 

Caso a las 23:00 horas, escondió el torso y la cabeza en una maleta y se dirigió hasta el río Mapocho, donde se deshizo de los restos. El sujeto regresó al departamento donde durmió y a la mañana siguiente puso las extremidades en bolsas de supermercado, salió de su casa y en el mismo puente se deshizo del resto del cuerpo. 

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