“Haz el gol voh’ solo, Matador”, gritaba un fanático descontrolado al borde de la cancha. El hincha ya estaba aburrido de que Marcelo Salas, Carlos Caszely y Franz Arancibia esperaran siempre a Sebastián Piñera para definir las jugadas que ya eran goles cantados.

En las tribunas, seguidores bolivianos que venían a ver a su presidente Evo Morales apoyaban con banderas rojas, verdes y amarillas. Al otro lado, los chilenos, divididos en tres grupos de Conchalí, Recoleta y Estación Central no dejaban de gritar por Sebastián Piñera. Más tarde por su hermano Miguel que por momentos fue un improvisado jefe de barra.

Los “¡ce-hache-i!”, sólo se acallaban por los de “¡¡Papurri, papurri!”. A ratos todo era desorden, paradójicamente en la Escue­la de Carabineros, lugar don­de se realizó la última actividad mediática de Sebastián Piñera, antes de ser oficialmente el Presidente de Chile.

A la fiesta llegaron todos. En la barra decían que sólo faltaba Iván Zamorano para juntar al cuarteto más importante del fútbol chileno. Marcelo Salas, Elías Figueroa y Carlos Caszely le pusieron la distinción a un partido de muy poco nivel técnico y con la instrucción tácita de asistir a Piñera para que fuera el goleador del partido.

Y el más “chupamedias” de todos fue el “Matador”. Se esforzó para dejar rivales tirados por la izquierda, ganó línea de fondo y espero que Sebastián Piñera llegara por el medio. De pronto apareció el “9” de los blancos a toda carrera, conectó el envío de Salas y su tiro se fue dando botecitos hacia la portería del “Loco” Andrés Romero.

Como en cámara lenta el balón pasó la línea y decretó la euforia de sus seguidores y de los miembros de su equipo, donde descolló el propio Evo Morales, Pablo Zalaquett y Alberto Es­pina, además de ex jugadores como Pablo Galdames (casi irreconocible con sus 10 kilos de más) y Leonel Herrera, entre otros.

Después de eso, lo de siempre. El nuevo presidente si­guió desperdiciando opciones de gol, que incluso provocó el enojo de los hinchas. “Queremos el cambio, Presidente”, gritó una de sus fanáticas desde la tribuna haciendo un juego de palabras con su discurso. Finalmente, Piñera ju­gó los 60 minutos del partido en que su equipo ganó 2-0.