Benito Cerati va al colegio, al equivalente argentino del cuarto medio chileno. Pero aunque estudie como un chico normal, ya es toda una estrella.

Nacido del matrimonio entre el entonces líder de Soda Stereo y la chilena Cecilia Amenábar, el joven es fanático de David Bowie y se especializa, desde muy chico, en hacer “música pop con hartas máquinas”, como nos cuenta Sebastián Arancibia, director de Pinball Recordings, sello responsable de la visita de Benito a Chile.

Porque Benito viene a Chile, y lo hace acompañado por Blank Tiger, banda compuesta por eminencias de la música argentina como Ana Sol Fernández, Leandro Fresco y Juan Strambini, junto a la cual interpretan temas de lo que él denomina “pop deforme”.

Dará dos shows, uno en Santiago y otro en Valparaíso, con el fin de adelantar temas de su primer disco solista, que se lanzaría a fin de año.

“Benito ha tocado muy poco en Buenos Aires y está recién empezando”, dice Sebastián, agregando que es la primera vez que el joven, que reside en Buenos Aires junto a su madre, viene a tocar a Chile con una banda.

Pero eso no significa que  se trate de la primera ocasión que viene a Chile: nacido en Santiago en 1993, Benito tiene familiares en nuestro país, incluyendo tíos y abuelos, por lo que sus visitas son frecuentes,

“Benito viene bien seguido. De hecho, cuando venga a su concierto acá se va a quedar en la casa de sus familiares, mientras el resto de la banda se queda en un hotel”, dice Sebastián.

Eso sí, respecto de su padre, quien lleva dos años postrado en estado vegetal, las instrucciones de los
Cerati son claras: “El tema Gustavo está vedado por un asunto familiar. Benito y Cecilia me pidieron que cualquier tipo de entrevista fuera sólo sobre la banda y la música”, agrega.