Lo dijo su hermano Mario: Ma­­ría Eugenia Larraín tiene una fortaleza espiritual po­tente que le ha ayudado en su carrera.

Y evidencia de ello fue el punto en medio de la frente que Kenita se pegó para la prueba final. Un “tilaka” en  términos de budismo.

Hace casi diez años que la modelo comenzó a interesarse en la religión. Según sus cercanos ha leído distintos libros en torno a ella y otros temas místicos.
Incluso durante su estadía en la base de Calera de Tango varias veces se vio orando antes de las pruebas.

La recluta de hecho tiene un guía espiritual y estudia la sanación mediante el reiki.