En un escenario económico poco auspicioso para el sector inmobiliario, marcado por el ingreso del IVA a la compraventa de viviendas, alzas en las tasas hipotecarias y condiciones de crédito más restrictivas, es natural que los inversionistas grandes y pequeños -que por años apostaron a la rentabilidad y seguridad que brindaba este mercado frente al de renta fija-, vean hoy cada vez menos oportunidades atractivas para invertir.

Las  industrias inmobiliaria y constructiva han anunciado que durante este año esperan caídas de al menos dos dígitos en las ventas del segmento residencial, mientras el mercado de oficinas experimenta un proceso de ajuste natural en que paulatinamente se están absorbiendo las superficies disponibles, para alcanzar niveles de vacancia promedio más sanas que, de acuerdo a los especialistas, podríamos comenzar a observar a fines de este año.

Sin embargo, no es necesario mantener el capital inactivo tantos meses hasta la llegada de un nuevo ciclo, pues se están produciendo interesantes espacios en el mercado de oficinas a los que vale la pena prestar atención más allá de los promedios.

Uno de ellos es el submercado de las oficinas boutique y de clase B, de formato diferenciado, con áreas reducidas que van desde los 21 m2, en ubicaciones clave y con altos estándares de confort -tal como sucede con el segmento que ofrece terminaciones, equipamiento y servicios de alta calidad-.

Este tipo de oficinas son diseñadas a la medida de las necesidades de pequeñas empresas, profesionales independientes y emprendedores, que todavía hacen uso de viviendas y edificios residenciales, pero que tienen la necesidad de moverse e independizarse a un espacio propio, equipado y bien conectado con sus clientes y proveedores.

Si bien este tipo de proyectos es menos interesante para los fondos de inversión, sí lo es para los pequeños y medianos inversionistas, ya que gracias a su menor precio de compra y buenos precios de arriendo, ofrecen la oportunidad comenzar invertir con poco capital, bajo riesgo o en varias ubicaciones al mismo tiempo.

Otra variable para tener en cuenta son las opciones que actualmente existen para comprar en blanco, en sectores donde hay una demanda de oficinas no atendida. Si bien Santiago  ha concentrado su oferta en barrios sobreexplotados, como sucede en algunos puntos de Las Condes, Providencia, Huechuraba, Santiago y Vitacura, existen polos residenciales que han crecido de manera importante y que tienen una alta necesidad de oficinas.

Actualmente, existen ubicaciones con estas características donde se están comenzando a proyectar edificios de formato boutique, que además han incorporando en sus planos comercio y servicios que los usuarios de las oficinas y residentes próximos pueden aprovechar, realizando un aporte significativo a la calidad de vida del barrio.

Además, la compra en blanco –con la plusvalía que ofrece de por sí esta modalidad–, puede alcanzar rentabilidades mayores al 7%, sobre todo si se considera que estas unidades saldrán en arriendo en dos años o más, cuando los estudios y expertos proyectan que estemos en un contra-ciclo, con mejores escenarios. Adelantarse, en caso de tener un capital disponible, podría ser una excelente opción de negocio.