El mejor jugador de los últimos años fracasó. Lionel Messi llegó al Mundial de Brasil 2014 con la única intención de coronarse con Argentina como monarca, algo que le falta para estar a la altura de Pelé o Diego Maradona, pero se tuvo que conformar con el segundo puesto, pues Alemania los venció 1-0.

En el Estadio Maracaná, la "Pulga" lo intentó. Trató de desbordar, hizo cambios de ritmos, asistió a sus compañeros, aunque él no tuvo ninguna jugada en los 120 minutos para definir la final.

Después del gol de Mario Götze (minuto 113) Lio se desconectó del partido. Cara de incredulidad, risas nerviosas, tristeza, todo eso y más manifestó. Cuando el árbitro Nicola Rizzoli pitó el final la mirada de Messi se clavó en el terreno de juego, ese donde vivió su noche más triste.

Incluso, cuando el argentino recibió la "Balón de oro", que lo reconoce como el mejor jugador de la competencia, no esbozo ninguna sonrisa. Igual que cuanod recogió la medalla de plata.