Una mala noticia para el tenis internacional y los miles de fanáticos alrededor del mundo de Maria Sharapova: la rusa fue suspendida dos años por la Federación Internacional de Tenis (ITF) por un problema de dopaje en el Abierto de Australia.

Al término del primer torneo de Grand Slam de la temporada, la rusa dio una conferencia de prensa para revelar que había dado positivo por meldonium, una sustancia que aseguró solo consumía por recomendación médica.

El meldonium, comercializado como Mildronate, ayuda a los atletas a mejorar la fuerza y resistencia, por lo que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) lo colocó desde este año en la lista de sustancias prohibidas.

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Debido a que "Masha" reconoció el doping y no obstaculizó la investigación, la ITF redujo de cuatro a dos años la sanción.

La deportista rusa aseguró a través de sus redes sociales que apelará la sanción ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), ya que no consumió el meldonium para beneficiarse en la competición, algo reconocido por el juzgado que siguió la investigación.

Serán dos años en los que no veremos en actividad a Maria Sharapova, una de las tenistas más famosas de la actualidad, debido a que seduce a sus seguidores con la mezcla de un gran juego en las canchas y una belleza que muestra dentro y fuera de las pistas.

Pero, ¿qué es lo que más extrañaremos de la tenista rusa?

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En primer lugar su sola presencia en las canchas de tenis con sexies outfits deportivos que "enamoran" a sus fieles fanáticos, quienes tendrán que esperar dos temporadas, en caso de que el TAS no le reduzca la sanción.

Y si la vestimenta que porta en las pistas en las que se presenta seducen a miles de aficionados al tenis, la rusa tampoco pasaba desapercibida cuando se presentaba en las galas de presentación de los eventos o cuando presumía en las calles de las ciudades más importantes del mundo los trofeos que había conseguido en las canchas.

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Su pasión en el tenis también la distingue. "Masha" se caracteriza por ser temperamental en el terreno de juego. Desde grandes festejos, fuertes gritos a la hora de pegarle a la pelota y sonrisas después de ganar un complicado punto... todo eso no lo veremos en dos años.