Lo que se temía ha sucedido.

Las criticadas aguas contaminadas de la Bahía de Guanabara, donde se disputan las pruebas de mar abierto de los Juegos Olímpicos de Río 2016, pueden habrar cobrado su primera víctima.

Se trata de Evi Van Acker, quien disputa la prueba de Laser Radial de vela. La belga reportó a su entrenador y a las autoridades olímpicas que padecía una enfermedad que le había diezmado las fuerzas para la máxima competición.

Wil Van Bladel, entrenador de la chica de 30 años, indicó que su pupila contrajó una fuerte infección intestinal, mientras entrenaba en las aguas de Río de Janeiro, lo que podría dejarla fuera del podio de medallas.

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Se debe mencionar que hace cuatro años, en Londres 2012, Van Acker se hizo con la medalla de bronce, a finalizar detrás de Xu Lijia de China y Marit Bouwmeester, de Holanda, ganadoras de los metales de oro y plata, respectivamente.

“Nos dijeron que podría debilitarla en los próximos tres meses y ayer se confirmó tras la regata del día. No tenía fuerzas para navegar", aseguró Van Bladel.

El entrenador afirmó que es muy posible que Evi haya sido infectada por la bactería que causa la disentería a principios de julio, durante sus entrenamientos previos para los Juegos Olímpicos de Rïo 2016.

Estas imágenes salieron a la luz días antes de que se inauguraran los Juegos de Río 2016

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"Los médicos dicen que esto puede afectar seriamente los niveles de energía durante tres meses. Quedó claro que carecía de energía durante condiciones difíciles. No podía usar toda su fuerza para una condición superior. La probabilidad de que ella la atrapó aquí durante el contacto con el agua es muy grande", indicó. 

Una de las grandes críticas a la justa veraniega era la contaminación del agua donde se realizarían las pruebas de vela, triatlón y natación en aguas abiertas.

"Los atletas nadarán, literalmente, en mierda humana y estarán en riesgo de sufrir alguna enfermedad provocada por esos microorganismos", fue la preocupante frase que soltó el doctor Daniel Becker, residente de Río de Janeiro, al periódico estadounidense “New York Times”.