El fin de semana pasado, una vez más, Michael Phelps se convirtió en el protagonista de los Juegos Olímpicos.

En la edición de Río 2016, el nadador estadounidense agrandó más su leyenda al ganar el oro en el relevo 4X100 metros libres.

Pero el "Tiburón de Baltimore" llamó la atención no solo por obtener la vigésimo tercera medalla olímpica, decimonovena de oro, sino porque sus fanáticos se dieron cuenta que en su espalda y brazos tenía unos círculos rojos, que parecían moretones.

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Pero el estadounidense no había sido golpeado o quemado con cigarros. Nada de eso. Phelps es uno de los muchos atletas que se dan cita en la justa olímpica que se ha unido a la moda de la ventosaterapía.

Los deportistas elite han optado por este procedimiento utilizado en Oriente Medio y los países asiáticos, en especial en China. El procedimiento consiste en usar ventosas de vidrio redondas que se calientan y después se colocan en las partes adoloridas del cuerpo.

El recipiente de cristal crea un vacío parcial, que las personas que lo utilizan aseguran que estimula los músculos y el flujo sanguíneo, con lo que alivia el dolor y mejora su desempeño en la competencia.

Además del máximo ganador de medallas olímpicas, otros atletas han mostrado en su cuerpo que han practicado la ventosaterapía como el gimnasta estadounidense Alex Naddour y el nadador bielorruso Pavel Sankovich.

Y el nadador bielorruso Pavel Sankovich

Y el nadador bielorruso Pavel Sankovich

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“Ventosaterapía, una gran herramienta de recuperación”, escribió en sus redes sociales Sankovich, quien competirá en los 100 metros mariposa el próximo 11 de agosto.

El propio Phelps también ha presumido este método en su cuenta de Instagram y en un promocional que realizó con la marca Under Armour.