Los fenómenos de “El Niño” y “La Niña” están dominando los efectos del cambio climático y eso se ve de muchas formas en la Antártica, sobre to­do este duro 2010, partiendo por el aumento drástico en la temperatura del agua, que ace­lera el proceso de derretimiento de hielos perpetuos, que ya venía inquietando.

Un grupo de científicos de la Nasa se encuentra en pleno monitoreo -desde el 21 de oc­tu­bre y hasta la tercera se­ma­na de noviembre- del comportamiento del continente blanco utilizando como base la ciudad de Punta Arenas y un avión (el DC-8) equipado con sensores láser, radares y medidor de temperatura. Des­de allá, quienes son los ojos del mundo en la Antártica, ayer ofrecieron una video­con­ferencia para explicar con qué se han encontrado.

“Lo que más nos sorprende es el efecto remarcado, abrup­to y terrible de ‘El Niño’ y ‘La Niña’ en el océano, el hielo po­lar, las masas y los glaciares”, dice Michael Studinger, científico del proyecto IceBridge del Centro Espacial Goddard de la Nasa.

La Península Antártica, par­te de nuestro territorio, es la zona que más pérdida de hielo sufre en el continente.

Alarma

Una misión idéntica acaba de llevar adelante la Nasa en el Polo Norte. Descubrieron que la cobertura de hielo marino del Ártico se redujo 4,6 millones de kilómetros cuadrados en sólo un año.

El año pasado. Esta es la segunda investigación que el proyecto IceBridge hace en la Antártica. Y descubrieron un megacanal subterráneo que permite que agua oceánica más caliente derrita capas y capas de hielo desde abajo.