Sensuales, talentosas y poderosas, así definimos a tres de las protagonistas de “Cartas de Mujer”, la serie Bicentenario de Chilevisión, que cuenta la vida de seis mujeres anónimas y su influencia en diferentes periodos de la historia de Chile.
Bárbara Ruiz-Tagle (31), Ignacia Allamand (29) y Loreto Aravena (27) encarnaron a “Irene”, “Consuelo” y “Jacinta”, mujeres aguerridas en distintas situaciones, pero todas unidas bajo una premisa: la fuerza femenina que siempre estuvo presente en todos y cada uno de los episodios que marcaron nuestra historia y definieron nuestro futuro como país.
“La chilena es aperrada”
Actualmente soltera, Bárbara Ruiz-Tagle es divertida desde el primer momento; incluso cuando posa frente a la cámara se ríe de los gestos sensuales. Un papel distinto es el que interpretó en la serie, ya que “Irene” es una mujer que se alista en el ejército en plena Guerra del Pacifico, cuando se entera de que su pequeño hermano deberá luchar. ¿Cómo lo hace? Se disfraza de hombre.
¿Cómo viviste ese proceso?
Divertido, pero la gracia es que ella no actuó de forma masculina, sino que mantuvo las características y cualidades femeninas dentro del disfraz; fue sólo para aparentar ante el resto.
¿Pasa algo entre tantos hombres?
(Ríe) Los soldados se pasan rollos con ella, pero a “Irene” le pasan cosas importantes con el capitan, un tipo que viene muy herido de la vida, sufrido. Es una mujer aguerrida, de agallas, de armas tomar. Si me traslado al presente y mi hermana chica va a la guerra, yo creo que me voy; pero no sé si hubiese salido de la pieza.
En toda nuestra historia se narra sobre todo las hazañas de hombres valientes que dieron la vida por la patria. ¿Te habías cuestionado el papel de las mujeres?
Tuve una conversación larga con mi mamá sobre nuestro rol. Ella me decía que es complementario, que tiene que ver con la contención, ese ha sido lo más importante a lo largo de los tiempos. Por algo todo es interno, todo lo guardamos….
Como dijo un humorista, las mujeres siempre “retienen”…
Retenemos mucho, ¡desde líquido hasta las emociones! (ríe). En esa época el rol era contener; “Irene”, por ejemplo, contenía a su hermano porque estaban solos. Ese niño no sabía a lo que iba, era un cabro chico que juega a la guerra, además su hermano mayor también había muerto en una.
Nos representa tu personaje entonces…
Es el fiel reflejo de la mujer chilena en su cotidianidad, desde el extremo sur hasta el norte. Es la chilena aperrada, la que no va a fallar, la que está siempre ya sea de amiga, amante o esposa. Tengo la impresión de que nos enseñaron a salir adelante como sea, teniendo $100 o $1.000.000 en el banco.
Desde ese punto de vista, ¿crees que la serie es un aporte en este Bicentenario?
Me parece que hay dos grandes aportes. Primero la humanización de la historia de Chile, es decir, no sólo contar la batalla de la Guerra del Pacifico, sino que hablar de lo que le pasaba a los soldados, qué hablaban, qué compartían. Y segundo, la visión de una mujer. Me preguntaban si sería una historia sensible, pero es más bien objetiva.
¿Cuál es la evolución que hemos tenido las mujeres en Chile?
Muchas veces me pregunto si no será involución... El rol de las mujeres ha cambiado de forma drástica. A la mujer no le basta con ser buena madre, hoy se nos exige ser exitosa profesionalmente, en la vida privada, y guapa más encima. Hoy cumplimos muchos roles…
Estamos sobreexigidas…
Creo que más bien es una opción. Si decido trabajar y dejar a mi hijo todos los días con una nana, asumo las consecuencias de que él diga que nunca estuve; o bien opto por quedarme en la casa y el día de mañana critico que me pospuse como mujer. La mujer quiere hacer todo, pero igual sigue reclamando…
¿Y esta casi obligación de siempre vernos estupendas?
Tiene que ver con que llegamos a un lugar donde el resto empezó a exigir, pero sobre todo nosotras nos exigimos mucho, nosotras nos obligamos a estar donde estamos. También nos olvidamos de disfrutar la opción que tomamos.
¿Tu relación con la vanidad?
Soy vanidosa. Una cuota de vanidad que no sé si es poca o mucha, pero me importa, me gusta sentirme cómoda, se relaciona con eso. Soy una persona que si engordo me pongo mal genio. Voy a un all inclusive, me lo como todo, y alego una semana, entonces siempre intento llevar una vida equilibrada en ese sentido…
¿Qué nos criticas como género?
Debemos hacernos cargo de nuestras decisiones. Las mujeres lo pasan mal porque si están trabajando piensan en los hijos, si están con los hijos quieren estar trabajando, ¡háganse cargo, hagámonos cargo! Todos los días es una opción.
¿Es importante el prototipo de familia en tu vida?
Siempre. Si no no hay nada en la vida, es un vacío, un individualismo que mí no me interesa. Aún creo en la familia, en criar hijos bellos, buenas personas. La familia es lo más importante como mujer, como mujer chilena.
“El machismo está encubierto”
Seguramente muchas recuerdan su malvado papel en “Mujeres de Lujo”, pero Ignacia Allamand es todo lo contrario; más bien relajada, precisa y de valores que se relacionan con la justicia. Actualmente graba la próxima teleserie de Chilevisión, “Infiltradas” (al igual que Bárbara), y en octubre aparecerá en la nueva película de Nicolás López, “Qué pena tu vida”.
¿A quién veremos en “Cartas de Mujer”?
A “Consuelo”, una niña sobreprotegida de una familia tradicional del sur de Chile, que estudió en un internado de monjas. Con un pololo de toda la vida, ella quiere estudiar Medicina; queda en la universidad y decide dejar todo por cumplir su sueño en Santiago.
Acá se enamora de un hombre que es completamente diferente a ella, de otra realidad, de clases distintas… Se da cuenta de que las cosas no siempre son como te las dicen, que hay muchos puntos de vista, diferentes formas de ver la vida, no existe “una” manera correcta. La historia se desarrolla en la década de los 70, anterior al golpe de Estado.
Rompe los esquemas…
“Consuelo” no es rebelde, sólo sigue su naturaleza. No dice “quiero ir en contra de esto”, sino que se pregunta “¿por qué no puedo ser la mujer que yo quiero ser? ¿Por qué debo ser la que otros esperan?”. Es muy apasionada y luchadora, sabe que su opción la llevará a caminos difíciles.
¿Un papel distinto…?
He tenido suerte, siempre me tocan personajes interesantes. Una vez me dieron un papel que no me gustaba, pero hacer algo que no te gusta también está bueno. Me fascina el concepto de la serie. Creo que ver un pedazo de historia desde el punto de vista de una mujer es rico. Además es una mina que no tiene maldad ni odio, pero para ser quien ella es debe lidiar con muchas cosas…
Este personaje que vivía en una “burbuja”, ¿se relaciona contigo en algún aspecto?
Yo siempre viví en Santiago, en mi casa siempre se hablaron de todos los temas, había gente de todos los colores políticos, a pesar de que pueda pensarse otra cosa (sonríe). Mi papá (el senador Andrés Allamand) no es nada autoritario. A todas las personas les pasa que entran a la universidad y se hacen más cargo de su vida, pero no me siento en lo personal identificada...
¿Cuál es tu relación la política?
Nada, como todas las personas no más. No tengo una relación especial con la política, no soy militante de un partido; tengo mis opiniones, pero prefiero guardarlas…
En este Bicentenario se sacan cuentas, por ejemplo, el nuevo papel de la mujer. ¿Qué opinas, por ejemplo, de Michelle Bachelet?
Le tengo mucho respeto a Bachelet, como mujer, como persona. Creo que hay un antes y un después de una Presidenta. Además me parece muy carismática, la gente la quiere mucho. Ella hizo algo muy importante, porque no renegó de su feminidad en su rol de empoderamiento, no era un hombre, entonces respetó sus tiempos, su forma de hablar, nunca trató de ser igual, porque no somos iguales. Aunque debo decirte que si me dan un cargo sólo por ser mujer, me parece igual de discriminatorio que no me lo den sólo por serlo. Me parece que uno debe marcar la diferencia, las cosas que las mujeres hacemos mejor, y no tratar de ser iguales, sino que intentar tener las mismas oportunidades.
¿Y cuál es el rol de la mujer hoy?
Detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Los próceres de la patria tenían madres poderosas, mujeres power. Los buenos, los malos, los que lograron grandes cosas, todos tuvieron una mujer, una nana, una amante; entonces, sí es un rol que estuvo en las sombras, pero no por eso fue menos trascendental.
¿Qué te gustaría que pasara con la mujer chilena? ¿Qué nos falta?
Al país le faltan cosas en general. Aunque suene como Miss Universo, quisiera que existiera igualdad de oportunidades, que independiente de tu origen tengas la posibilidad de soñar, de que tu esfuerzo signifique que llegues donde quieras. Si naces en un pueblo del sur y tu sueño es ser cirujano cardíaco, que eso sea una alternativa para ti. Me parece que en Chile las oportunidades están muy sectorizadas.
¿Cuáles son las batallas que todavía no ganamos?
Me parece que muchas veces son puertas adentro. Es decir, hay mucho machismo dentro de las casas, más allá de que ahora podamos votar o podamos tener una jefa. Todavía existen diferencias de sueldo, los hombres ganan más, lo que me parece ilógico. También hay un tema con el ninguneo contra nosotras, siempre dicen “déjenlas hablar de fútbol, que hablen, que amorosas cómo opinan”. Entonces, el machismo está encubierto, es mucho más de puertas adentro.
Igual hemos avanzado…
Sí, pero falta mucho, y no solamente acá. Todavía hay países donde las matan a piedrazos porque las violan. Uno siempre se puede comparar para arriba o para abajo... Creo que está bien, no estamos estancados, tenemos mujeres power.
Personalmente, ¿cómo te visualizas en el aspecto íntimo?
Tiendo a no pensar para adelante. Tengo planes, sueños, pero trato de no hacerme una imagen de mi misma a futuro. Me gusta mi trabajo, espero seguir actuando, me gustaría hacer más cine. No tengo planes de ser madre, pero me imagino que en otro momento querré. Prefiero ir de a poquito…
Sorprendiéndote…
Sí, y teniendo la posibilidad de modificarme. Siempre se valora mucho ser consecuente o terminar lo que uno empieza, pero creo que es valorable decir “no era lo mío” o “ya no pienso así”.
Hasta ahora, ¿te has arrepentido de algo?
Sí, he tenido que morderme la lengua mil veces. He dejado cosas en el camino porque no me hacen feliz o ya no las quiero. Con el tiempo he valorado esa capacidad.
En ese mismo sentido, en alguna oportunidad dijiste que nunca te casarías y lo hiciste…
Nunca dije que no me quería casar, aunque nunca me pareció necesario. Pero siempre he sabido que me iba casar, de hecho me casé...
Cuando seas mamá, ¿qué valor te gustaría entregarle a una hija?
Me cuesta ponerme en ese rol ahora... Pero que sea libre, que haga lo que quiera, que pueda elegir lo que desee.
“Se ha perdido la femineidad”
Con el semidesnudo de “Jacinta” los medios comentaron sobre su “destape”, pero a ella le causa gracia. Es que si bien su rol en “Los 80” la marcó para siempre, Loreto Aravena quiere mucho más. Hoy trabaja en la tercera temporada de la serie de Canal 13, y participa en el programa “Cabeza de radio”, de Rock&Pop. Con sólo 27 años, ya acumula un meritorio currículo.
¿Cómo te sentiste interpretando a “Jacinta”?
Súper lindo retratar la historia de Chile a través de voces femeninas, porque la mujer como que ha estado desplazada de los libros, salvo algunos casos puntuales. Además se cuenta a través de minas anónimas, no como “la historia oficial”, sino con casos mucho más cercanos a la gente común y corriente.
¿Te viste en pantalla?
Sí. No me acordaba de todas las cosas que hicimos el año pasado, cuando la grabamos. Me gustó harto, pero me da pudor verme todavía, porque me considero súper critica. Por eso me gusta tanto el teatro, uno no logra traspasar de verdad esa emoción que sentías haciendo la escena, no sé por qué. No sé si estoy haciendo mal la pega yo, o el formato de la televisión es así. Ayer alguien me comentaba que la vio en HD y me dijo que veía mis lágrimas, mi cara, mi expresión, pero en la televisión normal no vi nada de eso...
Se habla mucho de “el destape de Loreto” por unas sensuales escenas...
(Ríe) A la gente le llama la atención que la “Claudita” de “Los 80”, que es tan pura y casta, se vea más destapada, pero las escenas fueron súper cuidadas. Me impacté más por las que seguían, que eran muy sugerentes.
¿Qué te parecieron los comentarios al respecto?
Es súper patudo por parte de la gente, porque en la tele hay destape todos los días. No hubo primer plano ni de pechuga ni de poto ni de nada, no se veía nada. Creo que, humildemente, estaba bien actuada la pasión. Qué risa, porque me han preguntado si soy pasional y no, te juro que soy cero pasional, soy súper racional para mis cosas, me carga que me muevan las pasiones, soy súper cuadrada.
¿Sentiste algo de pudor?
El proceso fue agradable, jamás sentí pudor con mis compañeros, me cuidaron todo el rato para que no se viera mucho, ellos sabían que no quería mostrar nada. Aunque como actriz uno va perdiendo el pudor, en realidad.
Al parecer las chilenas también lo hemos perdido…
Hemos evolucionado porque somos menos tímidas para vestirnos, más arriesgadas, pero siento que se ha perdido la femineidad. Pese a que era bien amachada cuando niña, cuando crecí me gustaba la femineidad... Pero ahora la moda corta las caderas, como que cada vez estamos más hombradas, no me gusta. Ahora se destapan más, pero este país es muy machista…
¿En qué sentido?
Si la mina va con un escote y el tipo no puede más, el problema es de ella porque uno está provocando, y creo que el conflicto es del hombre, porque no tiene por qué mirar para ese lado.
¿Cómo nos defines?
Independientes, preocupadas de sí misma, esforzadas, pero muy consumistas también. A veces nos preocupamos de cosas muy banales, porque tenemos un bombardeo de mujeres guapas, de compras. Uno no puede ir en contra de eso todo el rato, a veces te desenfocas un poquito y te preocupas de cosas que no tienen importancia. Aunque hay otras preocupadas de otras cosas, informadas e inteligentes. Me inquieta también que las nuevas generaciones sean tan individualistas, de tan poca cabeza.
¿Se aprecia lo externo…?
Sí, ahora se valora mucho la parte externa, se ha perdido la femineidad, las mujeres han perdido el “ser señorita”. Los pensamientos arcaicos que te inculcaban no estaban tan equivocados. Cuando ves a un hombre borracho es feo, pero cuando ves a una mina es más feo todavía; quizás es media machista mi postura. Me gusta ser el sexo débil en ese sentido, uno se tiene que cuidar más.
En la serie “Los 80” vivenciaste otra época, ahí tienes más referencias…
Sí, antes se educaba para casarnos, y eso se perdió. No piensan en casarse, en hijos. De hecho se atrasó el período para convertirse en madres, ya no es a los veinte, sino que a los treinta y cinco. Ahora todo es hacia uno, el ser se individualizó, se preocupa del éxito profesional. Pero la sociedad no evoluciona; en una empresa, una mujer con el mismo cargo de un hombre sigue ganando menos plata.
¿Te sientes el prototipo de la mujer moderna, una mujer del Bicentenario?
Absolutamente. Vivo sola desde los 23 años, tengo mi pega, no le debo a nadie, no me gusta sentir que le debo algo a alguien. No es todo para mí, soy muy aclanada, muy familiar, pero me gusta ser independiente.
¿Estás dejando tu familia propia para más adelante?
La pega no te deja otra opción, es muy cuática. No hay jardín infantil que aguante a una actriz, entonces es un problema, ¡por eso tengo perro! (ríe). Uno siente la necesidad de dar cariño y no te basta con tu pareja o familia, sino que quieres algo propio.
¿Hasta cuándo tendrás solo el perro?
Soy muy chica todavía, acabo de cumplir 27 años, así que no pienso tener hijos antes de los treinta. Eso se debe al ritmo de vida, porque es agradable que nadie dependa tanto de mí ni yo depender de alguien. Aún no estoy dispuesta a hacer ese acto de solidaridad, me quedan muchas cosas por hacer sola, viajar, cumplir metas…
No sueles comentar sobre tu vida íntima, pese a que optaste por un trabajo público...
Uno optó por ser actriz, no por farandulizar sus relaciones. No porque salga en la tele le diré todo a la gente. Soy buena onda en la calle, pero me desagrada que los periodistas se metan tanto…
¿Te ha pasado?
El otro día pasé rápido por la alfombra del Sanfic, porque iba acompañada. ¡No era para que me paparazearan! Lo encontré un paparazeo flaite...
Siempre cuidarás tu vida privada entonces…
No le abriré las puertas de mi casa a nadie, no lo hice y no lo haré. Cuando estaba en “Circo de estrellas”, de TVN, me decían si podían grabar desde que despertaba, en mi casa... Y, ¡obvio que no! No quiero mostrar mi perro, mi casa, mi pareja. En las redes sociales que ocupo, la gente no me pregunta quién es mi familia. La prensa le ha inculcado a la gente que quieran saber con quién anda un personaje público, pero en verdad no les interesa. A mí jamás me han preguntado nada, y eso que dedico horas al día a meterme a Facebook o Twitter, a decir lo que pienso. A la gente le interesa más si te sabes la noticia del día, le interesa más tu pega. Creo que se subestima mucho al público.
Por Carolina Palma. Fotografías: Gonzalo Muñoz. Dirección de arte: Coca Cabargas. Maquillaje y peinados: Sole Donoso.









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