SANTIAGO, julio 20.- Precisa, dulce y pausada. Así se mueve la periodista Paula Molina, quien se ha convertido en una de las voces más reconocibles y respetadas del dial gracias a su programa “Lo que queda del día”, de radio Cooperativa, y que hoy podemos ver también en el matinal “Mucho Gusto”, de Mega. 

Casada con el también conocido periodista Aldo Schiappacasse, esta premiada locutora y fanática de la música ha hecho de su cruzada por el periodismo serio una pasión que conmueve, construyendo un camino variado que ha pasado de comentarios de música a una férrea crítica de la sociedad. 

Medita cada respuesta, mostrando su responsabilidad frente al público. Y, pese a que se encuentra inmersa en la contingencia, no pierde la cercanía que bien conoce su fiel audiencia. 

Tu vida profesional ha estado ligada tanto al espectáculo como las noticias “duras”, ¿en qué lugar te sientes más tú?

Hoy en la información, pero hay algo muy entretenido en hacer comentarios de música. Además tuve la suerte de hacer ese trabajo en una década que fue muy vibrante desde el punto de vista del espectáculo, porque me tocaron los primeros conciertos. El primero fue tan espectacular, había tanta fuerza, que quise seguir asistiendo. Lo hice muchos años, vi casi todos los de la década de los 90. Después entré a radio Cooperativa. 

Un gran cambio…

Este trabajo apunta a la actualidad e información en la medida que mi vida personal se va a abocando a tareas más importantes, como la maternidad. Se relaciona con mi necesidad de conocer el mundo, de tratar de plantearme las preguntas correctas al respecto, así se hizo más lógico. Ahora doy información, pero te queda una cierta mirada rockera. 

¿A qué te refieres?

Puedes observar los fenómenos de acuerdo a cómo resuenan en la gente. La cultura popular tiene un valor que está asociado a los procesos sociales. Creo que el rol de la música refleja a la sociedad con sus cambios de comportamiento, valóricos o de hábito. El programa que hago en la radio es sobre actualidad, pero tengo una actitud rockera.

Más potente…

En el marco de una radio donde todo lo que dices importa, tienes que estar bien seguro, no puedes ser frívolo o banal, sino más bien preciso, responsable… Es una escuela tremenda. 

Trabajas en “Mucho Gusto”, el matinal de Mega. Muchos critican estos programas por que son todos iguales y por los temas que ponen en la palestra. ¿Cuál es tu opinión?

Lo primero que tengo es un profundo respeto por las personas que ven los matinales. Cuando llegué fue un tremendo desafío de adaptabilidad laboral, entregar noticias en un contexto muy variado. 

En su mayoría dueñas de casa...

No tengo claro si son sólo dueñas de casa, a las que les tengo mucho respeto. Me da la impresión que es mucha gente, y algunas no tienen más tiempo para informase. La propuesta de incorporar información ahí fue grande y la valoro mucho. Han sido muy generosos de dar ese espacio a una periodista “dura” para sus estándares. Al principio no entendían porqué me importaba la información, pero luego comprendieron y han sido muy respetuosos. Cuando eres panelista vas “a la casa” de otra persona y los conductores –José Miguel Viñuela y Javiera Contador, en este caso– podrían  eventualmente sentirse desplazados, pero ellos se han mostrado muy acogedores. Se situaron en un rol distinto, y les quedó muy cómodo. 

¿Es parte de tu personalidad que, pese a que tratas temas duros, eres cálida al entregar datos?

Sí, respeto mucho y me siento responsable de lo que hago. Hemos planteado temas importantes, como el caso del hombre que es acusado de una violación que no cometió. Precisar cómo funciona el sistema, que hay que tener cuidado con las condenas anticipadas o explicar que frente a la droga tienes que pensar en perseguir narcotraficantes, pero más en rehabilitar a los adictos... La oportunidad de decir eso es valiosa, aunque tengas un minuto.  

¿Te gustaría seguir?

(Piensa un minuto) Creo que logramos un buen trabajo y lo podemos seguir haciendo. Hay que pulirlo, pero vas construyendo confianzas cada día. 

¿Cuál es tu crítica a la televisión abierta?

Soy gran consumidora de cable. Me gustaría que la televisión abierta mejorara, que vendiera más proyectos como la serie “Los 80”, más contenido, más emoción, miradas más profundas, completas, con más matices. Efectivamente hay algo de nuestra identidad en la pantalla, se refleja nuestra historia. 

¿Crees en la típica frase “el rating refleja lo que la gente quiere ver”?

Me parece una frase simplista. Los intereses del público se determinan en procesos más complejos, que tienen que ver con lo que impresiona. Finalmente eso es el rating, lo que impresiona. También hay procesos de construcción de rating bonitos, pero que requieren un gasto, y no siempre están dispuestos hacerlo. En el matinal, cuando decidimos incluir información en torno a temas que definimos importantes para la gente como la pobreza, justicia o seguridad, había un riesgo. Hay que construir ese espacio, validar a las personas, familiarizarlas.  

¿Qué te da risa de la TV?

(Ríe) ¡Tantas cosas! Como me decía un director, “la televisión es un animal que se defiende”. No me da risa, sinceramente creo que tiene un papel. Cuando se hacen grandes programas de reportajes, miniseries en torno a personajes históricos o telefilmes, pienso que pueden hacer grandes cosas. Se necesita arrojo, coraje, perder un poco para ganar mucho más.

Fuiste editora del canal 2 Rock&Pop, y nunca se logró repetir algo igual en TV. ¿Piensas que dejó un vacío?  

Teníamos tan poca audiencia que se entiende (ríe). 

Pero mucha gente lo recuerda. Sus programas son de culto, súper vistos en YouTube…

El recuerdo del canal parece mejor de lo que pensábamos. Me pareció una experiencia personal muy bonita, un sueño. Había mucha gente que quería hacer algo bueno, no había límites para pensar. Por ejemplo, inventamos el programa “Dínamo”, con Sergio Lagos en la conducción. Jamás pensamos si la gente lo iba a ver, ni siquiera sabíamos que existía el rating. Cuando trabajas así, te puedes equivocar, pero lo que sale al aire se refleja. Ese es el valor que se reconoce cuando lo recuerdan, creíamos en lo que hacíamos, jamás pensamos en auspiciadores o dónde colocar un logo.

Sin pensar en “el negocio”…

Exacto. Pero si hubiese sido un buen negocio, habríamos mantenido un buen trabajo. 

En Cooperativa tienes más recompensas. ¿Qué quieres entregar en la radio como persona y como profesional?

Creo que es un lujo para el país tener este medio con una cultura de trabajo importante. Eso no tiene precio, lo demás lo compra el dinero (bromea). Siempre ha sido un medio que me representa. El programa “Lo que queda del día” es exactamente lo que yo pienso que debería ser. Cada tarde lo hago contenta, pese a que algunos días pienso que lo hice horroroso (ríe). 

Ahora conduces sola…

Es un tremendo desafío, porque hay que tener gran concentración, haber aprendido mucho. Diez años es un tiempo razonable para aprender, y me los tomé. 

¿Te proyectas en un programa noticioso en televisión? 

La información es mi pasión. Me tomó muchos años reorientarme desde la crítica o el comentario de música popular. Después de diez años conduciendo un programa de radio, después de un magíster en políticas públicas, tengo la convicción de que es lo que quiero hacer. Cada día hago mi trabajo con mucho esfuerzo, hago el mejor programa que puedo hacer, y ese es mi desafío diario. Ojalá vengan cosas más bonitas a futuro, pero tengo tiempo y paciencia. 

"NI PROFESORES NI ALUMNOS" 

Haces muchas cosas, ¿cuál es tu itinerario diario?

Primero matinal, después reunión en la radio, hijos, hijos, y luego radio, radio. Y a veces incluso me voy al cine. Hay que organizarse bien… 

¿Cómo mantienes tanta energía todo el día?

La vida es sabia. Cuando eres mamá tienes harta actividad física, posiblemente eso te mantiene. A veces practico Pilates, pero cuando tenga más tiempo me dedicaré más a eso. Ahora me concentro en el trabajo, la familia y de vez en cuando en el cine, los libros. El gran desafío de una mujer que trabaja es no perderte las cosas lindas de la vida.  

¿Como madre eres igual de prolija que como periodista?

No demasiado. He ido aprendiendo con ellos a ser mamá. Trato de informarme, para saber si lo hago bien, ya que uno parte sin muchas herramientas. Además hay un papá que es más que un apoyo, un socio. Es un gran padre. 

Has trabajado con Aldo Schiappacasse en la radio. ¿Como describes la relación en un medio tan estresante?

Mantenemos carreras profesionales muy separadas. Cuando nos conocimos y casamos, cada uno tenía su camino. Nuestras historias profesionales las mantenemos separadas y cada uno está contento de sus propios logros. No son comparables. 

Pero Aldo es mayor y se desenvuelve en otra área... ¿Qué te ha enseñado laboralmente?

(Piensa unos segundos) Creo que cuando tienes la misma profesión valoras otras cosas. Tienes intereses parecidos, entonces puedes tener conversaciones que son entretenidas, estimulantes, pero ninguno le enseña al otro. No hay profesores y alumnos en el matrimonio. 

Cuando viajó a Sudáfrica, algún medio te calificó como “una viuda del fútbol”...

No me sentí así para nada. Estoy acostumbrada al trabajo de Aldo, porque hay un montón de otras copas. La comunidad futbolística se encarga de mantenerlo ocupado siempre, entonces ya estoy organizada para enfrentar esa situación. Además tengo una red de apoyo súper importante. Me refiero a las personas que trabajan con uno y a la familia, por supuesto. 

Pero, ¿cómo es tu relación con el fútbol?

Me encanta la idea de tener una pasión como la música, el fútbol, el cine, porque de alguna manera te hace trascender. Es un rito que encanta, convoca, los hombres se reúnen, discuten, lloran, se abrazan… 

¿Te atreves a comentarlo? 

No es mi tema. Me encanta la idea que Aldo tenga una parcela propia. Es importante tener un mundo propio. 

Entrando en la contingencia, ¿cómo evalúas el gobierno de Sebastián Piñera?

Más que el Gobierno, lo que me interesa es el proceso, pasar de la Concertación a la Coalición por el Cambio o Alianza por Chile ha sido fascinante. Lo que me importa es cómo se organiza el Estado, cuáles son las políticas públicas, qué peleas hay que dar. Por ejemplo, vamos a volver a replantear su rol frente a la pobreza y a lo mejor vamos a llegar a las mismas respuestas, pero es un ejercicio tremendo. El debate público está muy interesante. 

Ena von Baer ha sido criticada con calificativos como “inmadura”, ¿qué opinas?

Fuera de lugar. En el periodismo hay algo vital: muy pocas veces el tema son las personas, lo que es opinable son los actos en toda materia. No es el criminal, es el acto criminal. Con respecto a la vocera, me llama la atención que la critiquen desde su propio sector, pero en principio me gusta que exista una mujer en ese papel. Carolina Tohá lo hizo muy bien, y Ena von Baer lo podría hacer muy bien también, pero hay que darle la posibilidad

¿Le falta experiencia?

Ha hecho bien su trabajo. Me parece que lleva muy poco tiempo en el cargo para enfrentar juicios o divisiones de quienes la deberían estar sosteniendo. Si no cuentas con apoyos básicos, es imposible desarrollarse en cualquier trabajo. También creo que hay ciertas situaciones que son difíciles de comunicar. Por ejemplo, la venta de Chilevisión no tiene que ver con las habilidades de ella, se relaciona con una situación difícil de explicar en sí misma. Ni siquiera Sebastián Piñera ha podido responder. No me parece criticable que la vocera no tenga una buena respuesta a esa pregunta. 

Se critican incluso sus posteos en Twitter. ¿Pasaría lo mismo si fuera un hombre?

Creo que sí. Los usuarios de Twitter son periodistas, incluso yo twitteo, y no me da la impresión que sea por machismo, creo que es una anécdota. Es un problema de un cargo público. 

¿Has vivenciado alguna situación machista en tu carrera? 

Si hay machismo en el periodismo, me parece una cuestión anecdótica. Siento que se me trata igual que a mis colegas. Sí me preocupa cuando se infiltra en la sociedad, en las familias, cuando es relevante en torno al ingreso económico de la mujer, porque se nos paga menos, y muchas son jefas de hogar.