Científicos de la Nasa registraron el proceso mediante el cual estos extraños fenómenos espaciales expelen impulsos de rayos X luego de "tragar" cuerpos celestes.

Las gigantescas llamaradas de energía que emergen de agujeros negros supermasivos son, paradójicamente, difíciles de estudiar desde la Tierra, pese a su tamaño. Tales emisiones se producen después de que estos extraños cuerpos -predichos por las ecuaciones de Albert Einstein y analizados, entre otros, por Subrahmanyan Chandrasekhar y Stephen Hawking- absorben estrellas u otros objetos.

La clave para analizar dichas llamaradas, denominadas como "tidal disruption events" (o "eventos de disrupción de marea") reside en el polvo cósmico situado alrededor del hoyo negro. Expertos habían teorizado que la expulsión masiva de energía dejaría sobre dicho polvo una "impronta" que permitiría apreciar detalles sobre el agujero negro y el proceso mediante el cual absorbe lo que se encuentra en sus cercanías.

Con esa idea en mente, científicos de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) y de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China utilizaron imágenes del telescopio espacial Wise para captar y analizar la radiación infrarroja emitida por el polvo cósmico. A través de esos datos, hallaron al menos cuatro agujeros negros rodeados por polvo cargado de radiación.

"Esta es la primera vez que se observan claramente los ecos de radiación infrarroja provenientes de múltiples eventos de disrupción de marea", indicó Sjoert van Velzen, uno de los investigadores, en declaraciones reproducidas por el medio RT.

Al mismo tiempo, los astrónomos descubrieron la "zona de muerte" alrededor de los hoyos negros supermasivos. "El agujero negro había destruido todo entre él mismo y la 'cáscara' de polvo cómico que lo rodeaba. Es como si hubiera 'limpiado' su entorno lanzando llamaradas", señaló.

Uno de los aspectos importantes del estudio reside en que se cree que estos fenómenos generados por los agujeros negros supermasivos que se encuentran en los núcleos galácticos finalmente derivan en la formación de nuevas estrellas y en el diseño de la forma de las galaxias.