Dilma Rousseff ha sido suspendida por un período de 180 días, después de que el Senado de Brasil votara el jueves 12 de mayo por 55 a 22 en favor del enjuiciamiento de la presidenta.
El desesperado llamado de la jefa de Estado a la Corte Suprema para detener el procedimiento fue finalmente rechazado y la mayoría simple de los senadores ha determinado que Rousseff, quien está acusada de manipular ilegalmente las finanzas para ocultar un creciente déficit público antes de su reelección en 2014, ahora tendrá que enfrentarse a un juicio político.
Durante este tiempo, su salario será reducido a la mitad (a aproximadamente US$4.400 al mes). Sin embargo, la presidenta de 68 años de edad seguirá teniendo acceso a su personal y se le permitirá permanecer en el Palácio da Alvorada, la residencia oficial.
“Lo más probable es que Dilma viaje a través de Brasil, e incluso al extranjero, con el fin de tratar de asegurar su regreso”, dijo Carolina Matos, profesora de sociología en la City University, Londres, que trabajó durante 10 años como periodista en Brasil.
Y agregó: “El proceso completo de destitución está siendo visto como muy controvertido y, aunque no es un ‘golpe’ en el sentido tradicional del término, se ha llevado a cabo por políticos corruptos, cuando la misma presidenta no está siendo acusada de corrupción sino más bien de una mala administración fiscal, algo de lo que otros gobernadores en el país también son culpables”.
El vicepresidente Michel Temer, quien ha sorprendido a muchos volviéndose en contra de Rousseff y alineándose con los sectores de la oposición, tomará el asiento superior de Brasil, mientras que el juicio político esté en marcha.
Su índice de aprobación entre la población local está lejos de ser perfecto. Un estudio publicado recientemente en el diario Folha de Sao Paulo, mostró que el 60% de los encuestados desea la renuncia de ambos, Rousseff y Temer. Y la destitución del vicepresidente se apoya en un 58% de los encuestados.
“Él es un animal político sazonado con una carrera que se remonta a la dictadura militar. Temer ha conseguido el respaldo de la derecha en el Congreso y ya está armando un equipo ministerial”, explicó Fiona Macaulay, profesora de estudios sobre el desarrollo de la U. de Bradford, Reino Unido.
Aunque aún no está claro si Dilma quedará fuera por completo, los expertos estiman que las posibilidades de un regreso son muy bajas.
“Es muy probable que Rousseff finalmente sea sometida a juicio político”, aseguró Matos. “Va a ser trágico para Brasil y para todo el proceso de fortalecimiento de su democracia, ya que las otras opciones del momento son peores y apuntan a una profundización de la recesión económica, con recortes de austeridad profundos, así como la reversión de muchos los derechos conquistados en los últimos años. De hecho, esto bien podría conducir a una crisis política”.
Brasil está entrando, sin duda, en un período incierto, con los partidarios de Rousseff prometiendo salir a las calles, lo que garantiza una larga batalla por delante.
Pero el impacto de un posible juicio político podría ir más allá de las fronteras del país, ya que el contagio político y financiero de Brasil representa una amenaza general, en particular a los países vecinos.
América Latina ya ha visto en Honduras y Paraguay lo que se han llamado “golpes suaves”, en donde las disposiciones constitucionales son invocadas por las fuerzas del poder judicial y de la oposición en la legislatura como medio de eliminación de un presidente. Por lo tanto, un efecto dominó bien podría estar en el horizonte.
“Este proceso de destitución, sin duda, ha dado un impulso a los jueces. Las Cortes Supremas se han vuelto más importantes y poderosas en la región, lo que aumenta la probabilidad de impugnación judicial”, concluyó Macaulay. “Tal vez la mejor lección a aprender es la necesidad de algunas disposiciones constitucionales que recuerdan referendos, para que las nuevas elecciones puedan ser llamadas para eliminar un gobierno en lucha y elegir uno nuevo con mayor legitimidad”.

 

ANALISTA: “Dependerá mucho de los  180 días” , Mahrukh Doctor
Profesora de estudios latinoamericanos y catedrática de economía política en la Universidad de Hull, Reino Unido

¿Son cruciales los siguientes 180 días para Rousseff?
- Sí, son cruciales para presentar su defensa. Ella está luchando por su vida política y el derecho a completar su mandato electoral. Su destino también tendrá implicaciones cruciales para el futuro del Partido de los Trabajadores.

¿Qué viene después?
- La línea de sucesión establece que su vicepresidente, Michel Temer, asumirá el cargo en su lugar. El presidente de la Cámara es el siguiente en la línea, y el puesto actualmente está ocupado por el presidente interino, Waldir Maranhão. No está claro quién va a ocupar estos puestos cruciales en el futuro. Más problemático, muchos legisladores influyentes tienen acusaciones de corrupción que penden sobre sus cabezas, por lo que es difícil encontrar personas idóneas para ocupar estos puestos. También están aquellos que apoyan la celebración de una elección presidencial en octubre de 2016 junto con las elecciones municipales previstas.

¿Es posible que sea sometida a juicio político?
- Sí, es posible y muchos aseguran que lo más probable es que será sometida a juicio político. Sin embargo, mucho dependerá de lo que ocurra en el periodo de 180 días. Si la economía comienza a recoger y la gobernabilidad está asegurada bajo el gobierno interino, el juicio político es más que probable; si la economía se deteriora y la incertidumbre crea malestar social, entonces no está claro cuál será el resultado del juicio político.

¿Qué impacto tendría?
- Ya sea que sea acusada o no, los partidos políticos pueden esperar a sentir el mayor impacto de los escándalos políticos que llevaron al proceso de destitución. Se ha planteado cuestiones de responsabilidad, la financiación de las campañas, la contratación pública y los gastos, y así sucesivamente. Eestos son poco probables que desaparezcan del escrutinio público. También será necesario re-pensar acerca de los méritos del presidencialismo de coalición y las perspectivas de la gobernabilidad en un sistema con un gran número de partidos y políticos a menudo indisciplinados. Mucho dependerá también de la reacción de los ciudadanos y los movimientos sociales a la eliminación de Rousseff.

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