La carrera presidencial peruana ha tenido de todo. Hasta mediados de enero, la candidata favorita era indiscutidamente Keiko Fujimori, hija del autoritario ex presidente peruano Alberto Fujimori. Y con la aparición de otros candidatos para hacerle peso y pelearle la presidencia en una segunda vuelta, han aparecido polémicas que han puesto en duda sus candidaturas.

César Acuña fue el primero. Era segundo en las encuestas, con más de un 10%, peleando codo a codo con Pedro Pablo Kuczynski. Pero la acusación en su contra por plagio en su tesis de doctorado en educación en la Universidad Complutense de Madrid terminó por frenarlo. Esto desencadenó una serie de cuestionamientos: a los pocos días, la Universidad de Lima anunció investigaciones en su tesis de maestría, también en educación. Y después, apareció un libro escrito por Acuña que en realidad le “robó” a un ex profesor universitario. Acuña, dueño de tres universidades (entre ellas la César Vallejo) no ha reconocido nada.

Ahora, es Julio Guzmán el que está en la palestra. Su partido, Todos por el Perú, no habría cumplido sus propios estatutos al convocar primarias fuera del plazo estipulado, y habiendo propuesto a un candidato que no estaba inscrito, en su momento, en el partido. El Jurado Nacional Electoral, compuesto por cinco jueces, falló en razón de 3 a 2 por que la candidatura de Guzmán es inválida, aunque la última palabra la tiene el Jurado Especial Electoral. “Esto había pasado antes, pero con candidatos a puestos de gobierno provinciales”, dice Ramiro Escobar, analista político peruano. “El tema acá es que se está cuestionando a un candidato que se está disparando en las encuestas”, puntualiza; Guzmán, cuya campaña en redes sociales es muy fuerte, pasó de tener menos de un 5% de las preferencias a mitad de enero a casi el 20% en la última encuesta de intención de voto, revelada la semana pasada.

Guzmán, de 45 años, ha dicho que apelará el fallo del jurado, argumentando que este viola “el derecho constitucional a votar”. Además, anunció que realizarán una marcha nacional por la defensa de la democracia”.

Las características de los partidos y del electorado peruano
Todo esto ha dejado en manifiesto la particular forma en que se organiza la política y las características del electorado en Perú. Para Escobar, “estamos en un momento de quiebre, una transición entre partidos tradicionales y partidos nuevos basados en la figura de un caudillo. Por esto se da la proliferación de candidaturas”. El PPK (Peruanos por el Cambio) de Pedro Pablo Kuczynski es el ejemplo más ilustrativo. Escobar agrega: “Además, los partidos tradicionales necesitan el apoyo de los nuevos, y por esto han formado alianzas para estas elecciones”, dice.

El tema con las alianzas es que en Perú, en caso de que un candidato obtenga en primera vuelta menos de un 5% de votos, el partido de este candidato pierde la inscripción electoral. En caso de alianzas, ese mínimo requerido sube un 1% por cada partido. Si la alianza es de dos partidos, el mínimo es de 6%; si es de tres, es de 7%, y así sucesivamente. “No sería raro que, a medida de que se acerque la fecha de las elecciones, los candidatos con menos votos se empiecen a bajar”, dice Escobar.

Así, los candidatos han tenido que pelear un espacio entre un electorado complejo. ·Acá hay una cuestión un poco jodida. Perú todavía es un país muy racista, en el sentido de que se discrimina a los “blancos”. Y también es de mucha inequidad. Desde principios de los 80 que no ha habido un gobernante “blanco”. Todos los que han venido después han sido con algún tipo de lo que llamamos la “choledad”. Acá, alguien como Piñera no ganaría una elección, y ese es el problema de Kuczynski. Acá las raíces populares tienen peso”, enfatiza Escobar.

Y apunta la remontada de Julio Guzmán a esto. “Guzmán es un personaje que es de orígenes humildes, aunque habla inglés y ha estado en EEUU. Acá no se eligen a candidatos que estén muy alejados del pueblo.¿Por qué engancha Guzmán? Porque no es un pituco. La gente busca a alguien como uno. Esto le puede favorecer a Guzmán. Tú notas que en la calle él tiene cierto enganche con la gente, y eso le ayuda”, dice Escobar. Y cierra: “Estas son las elecciones más enredadas que recuerdo”.

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