Una ley promovida por opositores para frenar despidos en Argentina avanza a paso firme en el Congreso en abierto desafío al presidente Mauricio Macri que amenaza con vetarla.

La iniciativa recibió el miércoles la sanción del Senado y representa una prueba de fuego para el gobierno de centroderecha en un Congreso donde depende de aliados para imponer su voluntad.

Si la Cámara de Diputados confirma su sanción, Macri puede usar el derecho a veto, una decisión con alto costo político en un contexto de ajuste económico y con unos 100.000 despidos desde que asumió el 10 de diciembre, según sindicatos.

La aprobación en el Senado por 49 votos a 16, fue la primera derrota legislativa de Macri.

La ley establece que si un trabajador es despedido sin causa, puede optar por pedir su reincorporación o cobrar doble indemnización.

Sólo en el sector público se produjeron casi 10.000 despidos en tres meses, según cifras oficiales.

Macri aseguró que la economía, azotada por una rampante inflación del 40% anual y aumentos de hasta 900% en tarifas de luz, gas, agua y transporte, "despegará" en el segundo semestre de este año.

Cámaras industriales admitieron que miles de puestos de trabajo están en riesgo, por el alza de costos y la caída de consumo.

Los empresarios respaldan a Macri quien sostiene que la ley desalentará inversiones y ahogará a pequeñas y medianas empresas.

"Ya probamos en 2002 con leyes que prohibían (despidos) y eso no trajo más trabajo, destruyó trabajo", sostuvo Macri.

Sin embargo, mientras rigió esa ley entre 2002 y 2007 el empleo registrado aumentó 60%, según Chequeado.com; un sitio de verificación de información pública.

La ley busca "preservar los empleos durante un tiempo limitado, esperando que cambien las condiciones socioeconómicas del país", como avizora Macri, indicó el senador opositor Daniel Lovera.

- Prueba para aliados -

Todas las miradas están puestas en Sergio Massa, del peronista Frente Renovador, excandidato presidencial y aliado de Macri.

"Hay que frenar despidos y proteger a las pymes. La prohibición de despidos a las grandes empresas pretende ser un límite, pero también una señal clara de protección, de que estamos dispuestos a cuidar a los que tienen trabajo", señaló en un comunicado.

El diputado busca introducir cambios en la ley que exceptuen a pymes y les contemplen beneficios impositivos si toman empleados. Si esto prospera la iniciativa volverá al Senado para su discusión.

- Sindicatos en guardia -

La situación consiguió que por primera vez las cinco centrales obreras acordaran una marcha para este viernes, en una demostración de fuerza 'para marcarle la cancha' al gobierno.

Médicos, maestros, bancarios, portuarios, estatales, universitarios y un sinnúmero de sindicatos ya han hecho huelgas y protestas en los últimos meses.

Pero la del viernes será la primera reacción en conjunto de las centrales obreras, que hasta ahora guardaron silencio hacia las medidas del gobierno.

El límite parece haber llegado con la amenaza de veto de Macri.

"Los tiempos se terminan", lanzó este jueves Hugo Moyano, el líder del sindicato de camioneros y titular de la mayor central obrera. Antes había advertido que un veto sería "un error muy grande que va a cometer el Gobierno".

"Algunos dicen que no van a haber despidos. Si no van a haber despidos, ¿Cuál es el problema con la ley?, se pregunto.

El kirchnerismo y partidos de izquierda apoyan la movilización frente al ministerio de Trabajo, presentada como un acto por el día del Trabajo que se conmemora el domingo.

Del poder de la movilización y de la reacción de Macri frente a la ley, puede depender la decisión de las centrales obreras de impulsar la primera huelga general contra el gobierno de Macri.

"Si el gobierno no escucha a los legisladores, tendrá que escuchar a los trabajadores", advirtió el hijo de Hugo Moyano, Pablo, una de las voces sindicales más duras al sugerir un paro nacional.

 

PUB/IAM