Esta mañana el Senado brasileño ha confirmado la destitución temporal de la presidenta Dilma Rousseff por haberse saltado una ley presupuestaria en 2014, y el gobierno de Argentina fue el primer país en manifestarse públicamente sobre la situación.

“Ante los sucesos registrados en Brasil, el gobierno argentino manifiesta que respeta el proceso institucional que se está desarrollando y confía en que el desenlace de la situación consolide la solidez de la democracia brasileña”, señala un comunicado oficial emitido por la cancillería argentina.

El comunicado, emitido pocos momentos después de que se conociera la decisión, corresponde a un gesto aparentemente pactado con Michel Temer.

“El gobierno argentino continuará dialogando con las autoridades constituidas a fin de seguir avanzando con el proceso de integración bilateral y regional”, cierra el texto compartido en Twitter por la canciller Susana Malcorra.

Argentina ha jugado un papel importante en las reacciones internacionales con respecto al impeachment. Ha jugado su papel impidiendo que tanto Bolivia como Venezuela apliquen una causa democrática contra el proceso en Brasil. En tanto, Macri ha evitado hablar de “golpe de Estado”, a diferencia de otros mandatarios de la región como Evo Morales.

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