Armas que los últimos años causaron miles de muertos en México cobran nueva vida en manos del artista Pedro Reyes, que las convierte en instrumentos musicales para concienciar sobre la paz a través de sus sonidos.

"La idea es transformar un agente de muerte en un agente de vida. Si las armas hacen que ciudades enteras vivan bajo el miedo y que nadie quiera salir de sus casas, la música hace exactamente lo opuesto, que la gente recupere el espacio público y que todas las personas tengan un espacio de convivencia", dijo el artista en una entrevista con Efe.

Así, los cargadores de un fusil AK-47 se transforman en el cuerpo de una guitarra eléctrica, los tambores de un revolver en los potenciómetros y varias partes de una ametralladora hacen de mango de este instrumento.

"Es convertir todo lo negativo que tienen las armas en algo positivo. Esa transformación que está sufriendo la materia física es la transformación que queremos ver en la sociedad. Creemos que la mejor forma de cambiar el mundo es a través del arte y la creatividad", apuntó.

Reyes trabaja con las armas como materia base desde que en 2007 organizó una campaña de donación voluntaria en el municipio de Culiacán (Sinaloa), uno de los más afectados por la ola de violencia por la que atraviesa México que ha causado más de 70.000 muertos en los últimos seis años, según cifras oficiales.

Las armas donadas durante esa campaña fueron fundidas y después convertidas en palas para plantar árboles.

A raíz de ese proyecto, a Reyes le ofrecieron un arsenal de armas que fueron destruidas en Ciudad Juárez y se le ocurrió ir más allá con lanzagranadas, ametralladoras, cañones de rifles o escopetas que en su día fueron decomisadas a grupos criminales en el norte del país.

El objetivo es "domar a esa bestia, conquistar esa especie de monstruo que son las armas y hacer algo que tenga la misma fuerza que un arma", pero "en lugar de espantar y someter a una persona a través del miedo", lo que haces es persuadir a través de la música, destacó.

Reyes recibió unas 500 cajas con más 6.700 armas, las cuales fueron abiertas y exploradas por el músico Edi Kistler, que asesoró al escultor sobre las posibilidades musicales de las piezas.

"Abrir esto era muy fuerte porque además conocemos todo lo que han podido hacer en este país. Ha habido muchísima violencia que estas armas han permitido. Después de superar ese shock emocional, me di a la tarea de ver qué podíamos hacer con esto y nos dimos cuenta de que se pueden desarrollar mil cosas", dijo a Efe Kistler.

El músico explicó que los instrumentos se hacen en base a las piezas de las armas y que a ellas les añaden otras fundamentales como pastillas o clavijas.

En total, Reyes ha fabricado unos 70 instrumentos, la mayoría de ellos para ser tocados por músicos o para exposiciones y otras están en venta en la galería Labor de la capital mexicana por un precio que puede alcanzar los 60.000 dólares (46.000 euros).

"Cada vez que un músico hace un concierto o toca con estos instrumentos genera un evento que es transformador de una comunidad porque esa especie de desesperanza en la que se han sumido muchas ciudades vuelve a la vida con la música de estos instrumentos", comentó Reyes.

Con su obra, el mexicano quiere además dejar un mensaje a Estados Unidos sobre la necesidad de frenar el flujo de armas hacia México, ya que el 90 % del armamento utilizado en este país proviene de ese vecino del norte, aseguró.

"Necesitamos que ellos controlen su venta indiscriminada de armas porque le han hecho mucho daño a este país con todas las armas que entran a México", dijo.

Además, entre sus objetivos está también llevar en un futuro su mensaje a las comunidades, organizando talleres en zonas afectadas por la violencia donde los jóvenes hagan sus propios instrumentos.

Reyes quiere que su proyecto se replique en otras partes del mundo, que más artistas y músicos les quiten a las armas su uso para matar y les den la nueva misión de hacer música.