Dos artistas pintaron un gigantesco grafiti de Aylan Kurdi, el niño sirio encontrado muerto en una playa de Turquía en septiembre pasado, frente a la sede del Banco Central Europeo e Frankfurt, Alemania.

La obra fue instalada estratégicamente para que tanto los navegantes que crucen por el río Main, los automivilistas, cilclistas y peatones que transiten por el frente, los oficinistas que trabajen en uno de los 45 pisos del edificio del BCE, puedan verla.

Según han explicado los autores, Justus Becker y Oguz Sen, la obra de 120 metros cuadrados estará ahí hasta principios del otoño europeo, por allá por septiembre. Su intención es simbolizar, frente a uno de los edificios donde se toman las desiciones econímicas más importantes, el drama de los refugiados y las millones de víctimas que se ha cobrado la guerra de Siria, que va en su quinto año.

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