La maniobra puso en alerta al gobierno de España, que advirtió que el acuerdo implica un nuevo "desafío" a la unidad del país.

Finalmente, Cataluña tendrá un gobierno separatista pero perderá a su controvertido líder, Artur Mas, forzado este sábado a renunciar a la presidencia con tal de facilitar un acuerdo entre independentistas para avanzar hacia la secesión.

La maniobra inesperada hizo saltar las alarmas del Ejecutivo conservador hispano, que insistió en un comunicado en "la necesidad de que el próximo gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria" para "hacer frente al desafío independentista".

Fu el propio Mas quien dio a conocer su determinación, que allanó el camino a la consolidación del independentismo en el Ejecutivo regional.

"La decisión que yo tomo es hacer un paso al lado y no presentarme como candidato de Juntos por el Sí a la reelección", reveló, durante una conferencia de prensa realizada en la sede del gobierno regional que dirigía desde finales de 2010 que generó gran expectación.

Su "dolorosa" retirada in extremis pone fin al bloqueo de las negociaciones entre las dos formaciones independentistas, la coalición Juntos por el Sí (izquierda y derecha) y la CUP (izquierda radical), que obtuvieron una mayoría absoluta en la cámara regional en las elecciones del 27 de septiembre.

Justo un día antes de que terminara el plazo para evitar la convocatoria de nuevas elecciones, ambas formaciones consiguieron cerrar un acuerdo que les permita tirar adelante su plan para proclamar en 18 meses la independencia de esta región de 7,5 millones de habitantes.

"Es una solución que como todas tiene costes pero también muchos beneficios", admitió Mas, cuya gestión había estado muy criticada por los sectores más izquierdistas del independentismo.

"El proyecto está vivo y el proceso (independentista) queda salvado", añadió, mientras decenas de militantes se reunían enfrente del gobierno regional con banderas independentistas y pancartas con la frase "gracias Mas".

La reacción de Madrid no se hizo esperar: "No hay mayoría parlamentaria que pueda amparar o justificar actos ilegales o, menos aún, la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución", señaló el gobierno español encabezado por Mariano Rajoy.

"El Gobierno de España garantiza que la Ley se respetará", añadió.

No obstante, la posición del hasta ahora presidente del gobierno es más débil tras las elecciones legislativas del pasado 20 de diciembre. Su conservador Partido Popular quedó lejos de la mayoría absoluta y necesita alcanzar un complicado pacto con la oposición socialista que hasta ahora se negó.

En tanto, este domingo, el parlamento regional celebrará un pleno de investidura donde los diputados escogerán como sucesor de Mas a un miembro de su mismo partido, Carles Puigdemont, alcalde de Girona.

Periodista de 53 años de edad y presidente de la asociación de municipios independentistas de la región, Puigdemont "tiene muy claro que Cataluña es una nación con derecho a decidir su futuro", explicó Mas.