Este domingo, un atentado mortal contra cristianos aterrorizó a la ciudad de Lahore, en Paquistán.

En total, murieron 72 personas y 359 resultaron heridas en el parque de diversiones Gulshan Iqbal. Todo ocurrió cuando muchos pasaban la tarde con su familia. 

Veinticuatro de esas víctimas eran niños, según informes de la Policía de la provincia de Punjab.

Debido a esta lamentable situación, este lunes los ciudadanos comenzaron a enterrar los cuerpos de las víctimas.

Por su parte, las fuerzas de seguridad de la segunda ciudad más grande del país han decidido blindarse completamente contra otra amenaza. Soldados patrullan las calles mientras se llevan a cabo los funerales.

El ataque fue adjudicado por la fracción del Talibán, Jamat-ul-Ahrar, quien aseguró que iba dirigido a los cristianos. Este ha sido uno de los más mortíferos realizado hasta el momento.