Cuatro días después del ataque de un ciudadano afgano en un tren en Baviera, Alemania sufrió su segundo atentado, esta vez en Múnich. La capital del estado del sur del país entró en pánico cuando, según testigos e imágenes, tres sujetos abrieron fuego a plena luz del día contra las personas que caminaban cerca de uno de los centros comerciales más concurridos de la ciudad. A medianoche alemana, nueve eran las personas muertas y 10 las heridas según la policía como resultado de lo sucedido en la ciudad bávara. Ocho, víctimas de los tiradores; se sospechaba que la novena, cuya identidad la policía local aún no aclaraba, sería uno de los atacantes, ya que el cuerpo llevaba una mochila similar a la que, según las imágenes, portaba uno de los atacantes.

Un video difundido en la web y recogido por distintos medios de comunicación muestran a un tipo de contextura gruesa y polera negra sacando una pistola y disparando a quemarropa.

La confusión durante las horas posteriores al reporte del ataque fueron realmente caóticas. Si la información que circulaba después de los atentados de Niza hace una semana era imprecisa, esta vez los videos de masacres y las fotos de centros comerciales atacados se multiplicaban por minuto. Tanto la policía de Múnich como la de Baviera hacían llamados en sus cuentas de Twitter a no difundir imágenes falsas ni fotografías o videos de las fuerzas de seguridad desplegadas por la ciudad, para no entregar posible información a los prófugos.

El operativo de seguridad fue espectacular (ver galería). Fuerzas especiales antiterroristas del estado de Baviera se dirigieron a Múnich para apoyar a la policía local en la búsqueda de los tiradores; mientras se hacía llamado a las personas a que permanecieran en sus casas, las policías rastreaban pistas y evacuaban a las personas que todavía quedaban en la vía pública.

Las autoridades locales declararon estado de alerta en la ciudad, por lo que a la noche las calles estaban completamente desiertas. Las luces azules y rojas se reflejaban en los edificios y árboles, mientras unidades de seguridad vigilaban cada esquina de Múnich. Y mientras el presidente alemán aseguraba estar “horrorizado” por el “ataque asesino”, que tiene todos los tintes de terrorista, Francia y Austria reforzaban sus fronteras y toda Alemania se desvelaba por el segundo atentado en menos de una semana, y que aún nadie se ha atribuido.

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