Según publica The New York Times, la enseña ocupará un lugar destacado en el memorial que recuerda a las víctimas de los ataques, después de haber sido recuperada en el estado de Washington, a miles de kilómetros de la Gran Manzana.

La fotografía de tres bomberos alzando la bandera en medio de las ruinas de las Torres Gemelas dio la vuelta al mundo, pero desde entonces el objeto ha estado envuelto en misterio.

Los bomberos habían tomado la enseña de un yate atracado en las inmediaciones del World Trade Center y, después de ondear en el lugar de los atentados, la pieza fue honrada en distintos lugares, desde el Yankee Stadium a buques de la marina desplegados en Oriente Medio, antes de regresar a Nueva York.

O eso se creía entonces, pues poco después se descubrió que aquella bandera era una diferente, que ni siquiera coincidía en medidas con la que se había hecho famosa.

Durante años, las autoridades neoyorquinas trataron sin éxito de dar con la pieza, hasta que a finales de 2014 un programa de televisión analizó el misterio.

Cuatro días después, un hombre se presentó en una estación de bomberos en la localidad de Everett (Washington), diciendo que había visto el programa y que creía que él tenía la bandera en cuestión.

El individuo se identificó como un antiguo marine que había combatido en Oriente Medio y aseguró que había recibido la pieza de un empleado de la Administración Oceánica y Atmosférica, que a su vez la había obtenido de la viuda de un fallecido en el 11S.

Aunque los expertos ponen en duda ese relato, las pruebas efectuadas apuntan a que, efectivamente, se trata de la misma bandera.

Sus detalles coinciden exactamente con los de aquella y los restos que se encuentran en la tela son similares a los recogidos en muestras alrededor de los atentados, incluyendo una mezcla de hormigón, vidrio, plásticos, metal fundido y amianto.

El domingo, coincidiendo con el 15 aniversario de los ataques, History Channel emitirá un programa detallando la recuperación de la bandera.

"Al no tener esa bandera como parte del museo, siempre nos pareció que faltaba algo", señaló al Times el presidente del museo y memorial del 11S, Joseph C. Daniels.

"Era un símbolo no sólo de esperanza, sino de fuerza. Entonces necesitábamos las dos cosas", añadió.

 

 

 

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